Los secretos de Giuseppe Dosi, un Sherlock Holmes italiano de múltiples caras

Giuseppe Dosi

Al más puro estilo de Sherlock Holmes, Giuseppe Dosi no dudó en disfrazarse de cura, banquero, turco, médico alemán, oficial checoslovaco o… mujer fatal para resolver sus casos. Treinta y seis años después de su muerte, salen a la luz algunos de los secretos del detective, fundador de la sección italiana de Interpol.

Parte de los archivos de este investigador, maestro en el arte del disfraz, se han dado a conocer recientemente en internet coincidiendo con la aparición de una biografía y un documental que han reavivado el interés por este singular personaje nacido en Roma en 1891, que comenzó su carrera sobre los escenarios, con una experiencia de dos años de teatro.

«Hizo imprimir para sus amigos y colegas una especie de postales donde figuraba con 17 disfraces de 17 identidades y 17 investigaciones», relata a AFP Alessia Glielmi, responsable de los archivos del Museo Histórico de la Liberación de Roma. Este museo, fundado en la otrora cárcel de los nazis en Roma, conserva fotos y numerosos documentos del policía.

«Se creó cuatro identidades completas, con todos sus documentos y currículum necesarios», añade Glielmi.

Gracias a su talento, las autoridades le confiaron numerosas misiones en Italia y en el extranjero. Giuseppe Dosi se infiltró también en el movimiento anarquista italiano con sede en Suiza para investigar su presunta intención de atentar contra el rey Víctor Manuel III.

En 1922, cuando el poeta, novelista y político italiano Gabriele D’Annunzio cayó de su balcón, Giuseppe Dosi fue el encargado de investigar el suceso discretamente y se presentó «con uno de sus mejores disfraces», según cuenta Glielmi. «Como un exiliado checoslovaco, Karel Kradokwill», invitado en casa del poeta. «Hablaba italiano con un fuerte acento alemán y caminaba arrastrando una pierna medio paralizada, según decía, a consecuencia de una herida de guerra», explica la experta.

Giuseppe Dosi descubrió que D’Annunzio, que sobrevivió a la caída, fue víctima de una escena de celos de su amante y no de un complot político como se pensaba. El escritor no se dio cuenta de que el policía aprovechó su estancia en su casa para copiar cartas privadas que juzgaba «obscenas» y que guardó religiosamente.

En 1927, Giuseppe Dosi investigó una serie de agresiones y muertes de niñas en Roma, esta vez contra el criterio de sus jefes que habían presentado ante la prensa a un sospechoso, Gino Girolimoni. Dosi descubrió que era inocente y que el verdadero culpable era un pastor británico, que sin embargo logró huir del país.

En la Italia fascista, irritó a las autoridades con su espíritu contestatario e independiente, aunque no fuera antifascista.

A finales de los años 30, quiso abandonar la policía y escribió sus memorias en las que desvela muchos detalles de sus investigaciones y critica a sus superiores. Fue el comienzo de una larga travesía en el desierto: suspendido, fue encarcelado en 1939 en Roma. Pasó tres meses en la cárcel y fue enviado durante otros 17 meses a un hospital psiquiátrico antes de ser liberado en enero de 1941.

Tras pasar tres años en un puesto administrativo, un nuevo suceso le devolvió su prestigio en junio de 1944, con la entrada de los aliados a la capital italiana. Una multitud de romanos prendió fuego a una antigua prisión alemana tras liberar a los presos. Giuseppe Dosi entró en el edificio en llamas y, ayudado por un joven soldado alemán al que salvó, recuperó documentos esenciales para juzgar después a muchos colaboradores italianos de los nazis. Dosi llevó estos documentos al comandante aliado, que lo fichó como investigador especial durante dos años.

En 1946, recuperó su puesto en la policía italiana, donde acabó su carrera como prefecto diez años después. Murió en 1981, con 89 años, en Sabaudia, en la costa al sur de la capital italiana.

Origen: Los secretos de Giuseppe Dosi, un Sherlock Holmes italiano de múltiples caras

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