Alicante 1938: el bombardeo del Mercado Central y la mañana que la ciudad no olvidó

El bombardeo del Mercado Central de Alicante del 25 de mayo de 1938 fue una de las jornadas más trágicas de la Guerra Civil española. Aquella mañana, cientos de personas acudieron al mercado para comprar alimentos, buscar algo de normalidad y continuar con una vida marcada por la escasez, los refugios y el miedo.
A las 11:22, el cielo se abrió en forma de muerte.
Nueve aviones Savoia S-79 de la aviación fascista italiana, aliada del ejército sublevado, descargaron decenas de bombas sobre una zona llena de civiles. El Mercado Central y sus alrededores quedaron convertidos en un escenario de destrucción, humo, gritos, cuerpos, escombros y silencio.
Las cifras varían según las fuentes, pero todas coinciden en la magnitud de la masacre: cerca de 300 muertos, centenares de heridos y una ciudad marcada para siempre.
El bombardeo del Mercado Central de Alicante no fue un episodio secundario de la guerra aérea, sino una de las mayores tragedias sufridas por la población civil republicana durante el conflicto.
No fue un accidente.
No fue un daño colateral.
Fue un bombardeo sobre población civil.
Tabla de contenido
El bombardeo del Mercado Central de Alicante y la ciudad bajo amenaza
Durante la Guerra Civil, Alicante fue una ciudad de retaguardia republicana. No estaba en primera línea de frente, pero eso no la convertía en un lugar seguro. Al contrario: su puerto, su situación estratégica, su población civil y su papel como refugio para miles de personas la convirtieron en un objetivo cada vez más expuesto.
La guerra aérea había cambiado las reglas del conflicto. Las ciudades ya no estaban protegidas por la distancia. La población civil podía ser atacada desde el aire, sin ver al enemigo, sin posibilidad real de defensa y muchas veces sin tiempo para llegar a un refugio.
Alicante ya había sufrido bombardeos antes de aquel 25 de mayo. La ciudad había habilitado refugios, sistemas de vigilancia y alarmas antiaéreas. Pero nada de eso evitó la tragedia del Mercado Central.
Aquel día, las bombas no cayeron sobre una instalación militar.
Cayeron sobre un mercado lleno de gente.
El Mercado Central: una mañana cualquiera antes del horror
El Mercado Central de Alicante era uno de los espacios más vivos de la ciudad. En plena guerra, un mercado no era solo un lugar de compra. Era también un punto de resistencia cotidiana. Allí se buscaba comida, se compartían rumores, se medía la escasez y se intentaba sostener una apariencia de vida normal.
La mañana del 25 de mayo de 1938, el mercado estaba especialmente concurrido. Había mujeres, niños, comerciantes, trabajadores, vecinos y personas desplazadas por la guerra. En un contexto de hambre y restricciones, cualquier noticia sobre la llegada de alimentos podía llenar los puestos y las calles próximas.
Ese fue el lugar elegido por la aviación italiana para descargar su ataque.
La imagen resulta insoportable por su sencillez: gente comprando comida en una ciudad cansada por la guerra, y de pronto el cielo convertido en verdugo.
El Mercado Central se transformó en una trampa.
La aviación fascista italiana y el ataque
El bombardeo fue ejecutado por la aviación fascista italiana, que colaboraba con el bando franquista dentro del apoyo militar que Mussolini prestó a los sublevados durante la Guerra Civil.
Según la documentación histórica, nueve aviones Savoia S-79 participaron en el ataque. Volaban desde bases situadas en territorio controlado por los sublevados y lanzaron 90 bombas sobre Alicante.
El ataque fue rápido, preciso y devastador.
Los aviones no entraron por el mar, como la población esperaba en caso de amenaza aérea, sino desde el interior. Ese detalle fue decisivo. Las alarmas no sonaron a tiempo y muchas personas no pudieron refugiarse.
La ciudad quedó sorprendida.
La muerte llegó antes que el aviso.
Las alarmas que no sonaron
Uno de los elementos más recordados del bombardeo del Mercado Central es el fallo de las alarmas. Alicante contaba con sistemas de alerta y refugios, pero aquel día el ataque llegó de una forma inesperada.
La población esperaba que los aviones enemigos aparecieran desde el mar. Sin embargo, los bombarderos entraron desde el interior. Esa maniobra redujo la capacidad de reacción y multiplicó el efecto del ataque.
Cuando las bombas empezaron a caer, el mercado estaba lleno.
No hubo tiempo suficiente para correr, proteger a los niños, cerrar los puestos, buscar un sótano o llegar a un refugio.
Las guerras no solo matan por la explosión. También matan por los segundos que arrebatan.
En Alicante, aquel 25 de mayo, esos segundos no existieron.
Las cifras de la masacre
Las cifras del bombardeo han sido objeto de distintas estimaciones.
El bombardeo del Mercado Central de Alicante quedó grabado como uno de los ataques más duros contra población civil durante la Guerra Civil española.
Algunas fuentes hablan de cerca de 300 muertos y más de un millar de heridos. Otras recogen 273 fallecidos documentados y al menos 244 heridos. También existen recuentos posteriores que elevan o matizan esas cifras.
Esa diferencia no debe utilizarse para rebajar la tragedia, sino para entender la dificultad de documentar una masacre en plena guerra.
Lo esencial es indiscutible: el bombardeo del Mercado Central de Alicante fue uno de los ataques aéreos más mortíferos contra población civil durante la Guerra Civil española.
Los muertos no eran soldados en combate.
Eran vecinos, comerciantes, compradores, mujeres, niños y personas que se encontraban en uno de los lugares más concurridos de la ciudad.
La guerra golpeó allí donde la vida cotidiana intentaba seguir respirando.
Por eso, el bombardeo del Mercado Central de Alicante sigue siendo recordado como uno de los ataques más mortíferos contra civiles en la Guerra Civil española.
Alicante frente a Guernica y otros bombardeos
El bombardeo del Mercado Central suele compararse con otros ataques aéreos contra población civil durante la Guerra Civil, como Guernica, Barcelona o Granollers.
Guernica quedó grabada en la memoria internacional por el impacto político, simbólico y artístico que tuvo el bombardeo, especialmente a través del cuadro de Picasso. Alicante, en cambio, tardó mucho más en ocupar el lugar que merecía dentro del relato público de la guerra aérea contra civiles.
Eso no significa que su tragedia fuera menor.
El ataque al Mercado Central muestra una realidad fundamental de la Guerra Civil: la población civil se convirtió en objetivo. Las bombas no buscaban solo destruir edificios. Buscaban sembrar miedo, quebrar la moral de la retaguardia y demostrar que ninguna ciudad republicana estaba fuera del alcance de la aviación franquista y sus aliados.
Alicante fue castigada por resistir, por acoger refugiados y por seguir siendo una ciudad republicana.
El impacto sobre la ciudad

Tras el bombardeo, Alicante quedó sumida en una conmoción difícil de imaginar. El Mercado Central y sus alrededores ofrecían una escena de devastación: puestos destruidos, edificios dañados, cuerpos entre los escombros, heridos pidiendo ayuda y familias buscando desesperadamente a los suyos.
Los hospitales y centros de asistencia quedaron desbordados. Los enterramientos se sucedieron con urgencia. La ciudad entera tuvo que enfrentarse a una herida que no pertenecía solo a los familiares de las víctimas, sino a todos los alicantinos.
El bombardeo no terminó cuando los aviones se marcharon.
Siguió en las casas vacías.
En las familias rotas.
En los nombres que no volvieron.
En los supervivientes que conservaron durante décadas el sonido de las bombas.
La memoria de Alicante quedó atravesada por aquella mañana.
Un ataque contra la población civil
El bombardeo del Mercado Central no puede contarse como un episodio militar convencional. Su importancia histórica está precisamente en que el objetivo principal fue una zona civil, densamente poblada y sin valor militar directo comparable al daño causado.
La aviación fascista italiana no atacó una trinchera ni una posición de combate. Bombardeó un espacio de abastecimiento, un mercado lleno de personas.
Ese hecho sitúa la masacre dentro de una estrategia más amplia de guerra contra la retaguardia. Durante la Guerra Civil española, los bombardeos sobre ciudades republicanas anticiparon formas de terror aéreo que después se verían con mayor escala durante la Segunda Guerra Mundial.
España fue, en muchos sentidos, un laboratorio de la guerra moderna.
Y Alicante pagó un precio altísimo.
La violencia contra la población civil durante la Guerra Civil no se limitó a los bombardeos: también dejó episodios de represión directa como la matanza de Huesca en 1936, donde la tapia del cementerio quedó marcada por los fusilamientos franquistas.
La memoria del 25 de mayo
Durante décadas, el bombardeo del Mercado Central permaneció en la memoria de los supervivientes, de las familias y de la ciudad, pero no siempre recibió el reconocimiento público que merecía.
Hoy, Alicante recuerda cada 25 de mayo a las víctimas de aquella masacre. La Plaza del 25 de Mayo, junto al Mercado Central, conserva esa memoria. Los actos institucionales, las ofrendas florales y los minutos de silencio buscan mantener vivo el recuerdo de quienes murieron aquella mañana.
Recordar no devuelve la vida, pero impide que el crimen quede sepultado bajo la indiferencia.
La memoria democrática no consiste solo en mirar atrás. Consiste también en señalar que hubo víctimas civiles, que hubo responsables políticos y militares, y que el dolor de una ciudad no puede ser reducido a una nota al pie.
Alicante no olvida porque no puede olvidar.
Como ocurrió con los fusilados de Pereiró en 1936, la memoria democrática permite recuperar nombres, lugares y responsabilidades que durante décadas quedaron cubiertos por el silencio impuesto por la dictadura.
El Ayuntamiento de Alicante recuerda cada 25 de mayo a las víctimas del bombardeo del Mercado Central, un ataque de la aviación fascista de 1938 que causó más de 300 muertos y un millar de heridos, según la información institucional municipal.
La memoria del bombardeo del Mercado Central de Alicante permanece ligada a la Plaza del 25 de Mayo y a los homenajes anuales a las víctimas.
Alicante, Lugar de Memoria Democrática
El reconocimiento de Alicante como Lugar de Memoria Democrática refuerza la importancia histórica de la ciudad durante la Guerra Civil y la dictadura. El Mercado Central, el puerto de Alicante y la tumba de Miguel Hernández forman parte de una geografía de memoria que explica el papel de la ciudad en algunos de los episodios más dramáticos del siglo XX español.
El Mercado Central representa la masacre de la población civil.
El puerto recuerda el final de la guerra, el exilio imposible y la desesperación de miles de republicanos que intentaron huir en marzo de 1939.
La tumba de Miguel Hernández recuerda la represión franquista contra la cultura, la palabra y la dignidad de los vencidos.
Alicante no es solo una ciudad con memoria.
Es una ciudad donde la historia dejó heridas visibles.
Por qué sigue importando el bombardeo del Mercado Central
El bombardeo del Mercado Central sigue siendo importante porque obliga a mirar de frente una verdad incómoda: la Guerra Civil no fue solo una guerra entre ejércitos. Fue también una guerra contra la población civil.
Las víctimas de Alicante no murieron en una batalla. Murieron comprando comida, trabajando, caminando por la ciudad o intentando sobrevivir a la escasez.
Esa diferencia importa.
Importa porque convierte el recuerdo en responsabilidad. Importa porque impide presentar la violencia aérea como una abstracción militar. Importa porque cada nombre, cada familia y cada ausencia recuerdan que la guerra moderna rompió deliberadamente la frontera entre frente y retaguardia.
Cuando una bomba cae sobre un mercado, no busca únicamente destruir piedra.
Busca destruir confianza, vida cotidiana y futuro.
Conclusión: la mañana que Alicante no olvidó
El 25 de mayo de 1938, Alicante fue golpeada por uno de los ataques más terribles de la Guerra Civil española. El Mercado Central, símbolo de vida cotidiana, abastecimiento y encuentro ciudadano, quedó convertido en escenario de muerte.
La aviación fascista italiana descargó sus bombas sobre una ciudad indefensa. Las alarmas no llegaron a tiempo. La población civil pagó el precio.
Cerca de 300 muertos.
Centenares de heridos.
Familias rotas.
Una ciudad herida.
Una memoria que sigue viva.
Alicante recuerda aquella mañana no para quedarse atrapada en el dolor, sino para impedir que el olvido haga su trabajo.
El Mercado Central sigue en pie. La ciudad también.
Pero cada 25 de mayo, a las 11:22, Alicante vuelve a escuchar el eco de las bombas y el silencio de quienes no regresaron.
Preguntas frecuentes sobre el bombardeo del Mercado Central de Alicante
¿Cuándo fue el bombardeo del Mercado Central de Alicante?
El bombardeo del Mercado Central de Alicante tuvo lugar el 25 de mayo de 1938, durante la Guerra Civil española.
¿Quién bombardeó el Mercado Central de Alicante?
El ataque fue realizado por aviones Savoia S-79 de la aviación fascista italiana, aliada del bando franquista durante la Guerra Civil.
¿Cuántas víctimas causó el bombardeo?
Las cifras varían según las fuentes. Algunas hablan de cerca de 300 muertos y más de un millar de heridos. Otras documentan 273 fallecidos y al menos 244 heridos.
¿Por qué fue tan mortífero el ataque?
El bombardeo fue especialmente mortífero porque cayó sobre el Mercado Central en una mañana de gran afluencia, cuando muchas personas compraban alimentos, y porque las alarmas no sonaron a tiempo.
¿Por qué se recuerda cada 25 de mayo?
Porque el 25 de mayo de 1938 Alicante sufrió uno de los bombardeos más graves contra población civil durante la Guerra Civil española. La ciudad recuerda cada año a las víctimas con actos de homenaje y memoria.
Fuentes consultadas
Ayuntamiento de Alicante, información institucional sobre los homenajes a las víctimas del bombardeo del Mercado Central.
Universidad de Alicante, publicación sobre la aviación fascista y el bombardeo del 25 de mayo de Alicante.
Gobierno de España / Secretaría de Estado de Memoria Democrática, información sobre Alicante como Lugar de Memoria Democrática.
Material histórico y memorialista sobre la Guerra Civil española, la aviación fascista italiana, los bombardeos sobre población civil y la memoria democrática de Alicante.
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