Desde 1977, mucha gente empezó a decir que habían visto ovnis. Como el caso de Cash-Landrum, los que avistaron un ovni sufrieron enfermedades. El doctor Wellaide Carvallo curó a 35 enfermos, quines padecieron de fatiga, mareo, dolor de cabeza y anemia a causa de los elementos químicos irradiados.

La Isla Colares se ubica en la desembocadura del río Amazonas.

Resumen del caso. El fenómeno alcanzó su máxima intensidad, entre Septiembre y Diciembre de 1977. Se caracterizó por luces que bajaban del cielo y proyectaban potentísimos haces de luz sobre los habitantes del pequeño poblado.
Fué una auténtica cacería contra la población que huía aterrada de las luces que los perseguían. Los sujetos alcanzados por la poderosa luz, quedaban con marcas semejantes a quemaduras por radiación más una serie de pinchazos en una zona reducida de su piel de aproximadamente 10 a 15 cm. Casi siempre en el tórax.

Se registraron cerca de ochenta ataques violentos. Dos mujeres murieron como resultado de las agresiones. El terror en el poblado llegó a un punto en que la Prensa obligó a intervenir a la Fuerza Aérea Brasilera. Muchos habitantes abandonaron la zona.
ufo
Para sorpresa de todos, los militares llegaron sin armas, pero con gran cantidad de máquinas fotográficas, filmadoras y telescopios. Se entrevistaron a cientos de personas. El oficial a cargo de la operación (denominada Operacao Prato, es decir Operación Plato) fue el Capitán Uyrange Hollanda Lima.

Como todos los casos a cargo de las FF.AA. el asunto se redujo a un secreto. En 1997, por presión pública, se abrieron los expedientes del Caso Colares. El capitán Hollanda, ya retirado, llamó al periodista e investigador de Ovnis, Sr. Gevaerd. Le contó que se habían tomado cerca de quinientas fotos y detectado gran cantidad de naves de diversas formas y tamaños, algunas de más de cien mts.
Lo más impresionante narración fue la siguiente: En esa ocasión, ya de noche, estando tendido en su cama de costado, una luz brillantísima inundó la habitación. Algo lo atrapó por la espalda y frente a él se ubicó un ser de 1,50 mts de altura, aprox. vistiendo un traje ajustado gris plomo. La cabeza la tenía cubierta por algo semejante a un casco y su rostro cubierto por una protección que parecía pegada a la piel. Se acercó a su oído y le dijo, en portugués. “No tengas miedo”. La voz sonaba metálica, como emitida por una máquina.
Hollanda enseñó lo que él intuía era implante en su antebrazo derecho. El objeto bajo su piel, blando, con consistencia semejante al plástico y de unos cuatro cm. de largo por uno de ancho, se notaba cilíndrico y flexible. No aparecía en las placas de rayos X.

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El ex capitán, residente en Río de Janeiro, llamó al periodista Sr. Gevaerd, porque declaró que deseaba narrar lo ocurrido antes de su muerte. Se le encontró muerto el 2 de octubre de 1997. Al parecer la causa fue suicidio.

Su mensaje final fue: “Nos están visitando”…. El fenómeno fue disminuyendo de frecuencia en los meses siguientes de 1977 hasta que finalizó por completo.

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