El error que convirtió la Cuarta Cruzada en un infierno: «Fue la mayor barbaridad de la Edad Media»

El historiador Jonathan Phillips publica ‘La Cuarta Cruzada y el saqueo de Constantinopla’, un recorrido definitivo por la guerra que enfrentó a católicos y ortodoxos

Jonathan Phillips, experto en la historia de las cruzadas, recibe a ABC sonriente. Vestido con un traje de esos que evocan a la vez elegancia y cierta informalidad, demuestra rápido que lleva casi dos décadas impartiendo clases sobre la Edad Media. Con un inglés claro y conciso, se apoya en su cuerpo para transmitir mejor sus respuestas. Hace aspavientos para aumentar el interés, mueve los brazos para incidir en los aspectos más relevantes y hasta cambia el tono de la voz para evocar citas del pasado. Es, en definitva, un gran divulgador.

El bueno del profesor no tarda en zambullirse de lleno en el ensayo que presenta estos días: ‘La Cuarta Cruzada y el saqueo de Constantinopla

 (Ático de los libros). Una obra que, como su propio título indica, analiza el conflicto que derivó en la toma de la ciudad por parte del ejército católico. «No se pretendía conquistar a los cristianos ortodoxos en principio, pero una serie de errores políticos provocaron la caída de Constantinopla», afirma el experto en declaraciones a ABC. El resultado fue el asedio de la urbe y el saqueo de sus reliquias para pagar a los venecianos. «Un verdadero apocalipsis en el que las reglas se dejaron a un lado», sentencia.

¿Fue premeditada la conquista de Constantinopla?

No fue algo planeado; más bien un accidente y un error. El objetivo inicial de la Cuarta Cruzada era tomar Jerusalén, que estaba en poder de Saladino desde 1187. Inocencio III fomentó la cruzada para recuperar la ciudad, y los soldados se alistaron para ello, no para ver caer Constantinopla. Incluso los venecianos partieron con esa idea en la cabeza.

¿Los venecianos no partieron solo por dinero?

No. Es uno de los mitos más extendidos junto con la teoría que afirma que los venecianos tenían un pacto secreto para atacar Constantinopla. Ambos son falsos. Si hubieran querido riquezas fáciles habrían conquistado el puerto de Alejandría, que era diez veces más valioso. Venecia era la primera que quería hacerse con Jerusalén por su gran religiosidad. Aunque las cosas no se hacen por un único motivo. A ellos la conquista también les servía para aumentar sus redes comerciales.

Dedica un capítulo a hablar de la importancia de los duelos entre nobles como forma de alistamientos para la cruzada…

Cuando imaginamos torneos medievales pensamos en Hollywood: un jinete contra otro luchando en una justa. Algo muy formal. Pero en el siglo XII no eran así. Eran peleas muy violentas entre grandes grupos de caballeros que se celebraban en un terreno muy abierto. La idea era que sirvieran a los oficiales para aprender a dirigir a las tropas y a los soldados para que practicaran para la guerra. También era una forma de mostrar el valor, algo esencial de la cultura caballeresca. Es curioso, pero a la Iglesia no le gustaban porque representaban todo lo negativo de la sociedad: orgullo, envidia, avaricia, lujuria, violencia… Los intentó prohibir, pero, paradójicamente, le servían para reclutar hombres.

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¿Cuándo pasó la cruzada de tener una finalidad religiosa a una política?

Es una pregunta difícil. Fue un proceso gradual. La raíz del problema fue el contrato que se hizo entre cristianos y venecianos. El trato original era que los primeros aportarían dinero y hombres y, a cambio, los segundos les fabricarían una flota para ir a Tierra Santa. Dedicaron un año entero a construir esa armada; se paró el país para ello. El problema es que, una vez que los cruzados recibieron los navíos, vieron que no podían pagarlos. Al final, partieron a Tierra Santa con esa deuda contraída.

Entonces, la toma de Constantinopla fue motivada por el dinero…

Se juntaron varias causas. Una de las más importantes fue un pretendiente al trono de Constantinopla, Alejo, que había sido desplazado por su tío. Este ofreció a los cruzados dinero, soldados y subyugar la Iglesia ortodoxa a la romana a cambio de que le ayudaran a tomar el trono. Aquello solucionaba de un solo golpe el problema de los líderes de la Cuarta Cruzada. A partir de entonces sí se empezó a mezclar política y religión de una forma cristalina. Lo que debemos tener claro es que los cruzados no veían la ciudad como un fin, sino como una forma de asentarse en Tierra Santa y marchar después a Jerusalén.

¿Les pareció bien a todos los cruzados?

Para nada. La decisión hizo que algunos cruzados se negaran a ir a Constantinopla. Eso provocó cierta disgregación, lo que dividió todavía más las escasas tropas que habían logrado reunir los cruzados.

Durante el primer asalto a Constantinopla, el emperador de Bizancio logró rechazar a los cruzados. Sin embargo, cuando más fuerte era la defensa decidió marcharse con todo el oro de la urbe…

Nadie sabe la causa; es uno de los grandes misterios de la cruzada. En la práctica podría haber aguantado dentro de Constantinopla. Al fin y al cabo, los cruzados no lograban penetrar las defensas y solo era cuestión de tiempo que se quedaran sin comida y tuvieran que abandonar el asedio. Pero, ya fuera por miedo, ya fuera por cobardía, decidió marcharse. Aquello le valió la crítica de unos cristianos ortodoxos que entendían que defender la urbe debía ser su prioridad máxima.

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¿Destacó la mítica Guardia Varega en la batalla?, ¿fue su defensa de Constantinopla épica?

De heroico tuvieron poco. Era un cuerpo que estaba rodeado de gran romanticismo. Hasta el nombre era pintoresco. Normal, ya que todavía en el siglo XI estaba formada por algunos vikingos. En esencia era una unidad de mercenarios que había estado bien entrenada y equipada, pero que había perdido mucha efectividad.

¿Cómo cayó la ciudad?

Tras la huida del emperador, Alejo tomó el poder. El problema es que no era muy popular entre los bizantinos y se ganó muy rápido su enemistad. Lo que se sucedió a partir de entonces fueron meses de tensión en los que se negaron a pagarle los impuestos que exigía para los cruzados. El monarca fue al final asesinado y, en 1204, subió al trono uno nuevo que era abiertamente hostil a los cruzados. En marzo los cristianos se hallaron en un callejón sin salida. No tenían dinero, no podían avanzar a Jerusalén y no recibían refuerzos. Así, poco a poco se empezó a extender la idea de que los griegos ortodoxos se oponían a la voluntad de Dios. Los líderes de la Cuarta Cruzada iniciaron entonces un nuevo asedio y entraron en la urbe a sangre y fuego.

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¿Cómo fue aquel saqueo?

Cuando los cruzados entraron en Constantinopla dejaron a un lado la disciplina. Provocaron incendios, asesinaron civiles, destruyeron estatuas, prendieron iglesias… Además, saquearon las reliquias y las riquezas de las viviendas. Santa Sofía, sede del Patriarca, fue esquilmada por completo y hasta liberaron burros en su interior como humillación.

¿Hasta qué punto llegó aquella locura?

Hubo episodios de avaricia pura y dura. Un ejemplo. Cuando había saqueos se ponía todo lo robado en una pila común. Luego, se dividía entre los asaltantes. Pero cuenta una anécdota que los monjes se metían todo aquellos que podían llevar en la sotana y se marchaban cargados mientras los soldados hacían la vista gorda. Es irónico que, tiempo después de este episodio tan horrible, nombraran emperador a Balduino de Flandes, uno de los hombres más piadosos de Europa. Estoy seguro de que él no hubiera podido imaginar cómo se iban a suceder los acontecimientos.

¿Cómo recibió el papa la noticia de la caída de Constantinopla?

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Su postura evolucionó a lo largo de la cruzada. Cuando se enteró de que había sido tomada se alegró; que la Iglesia Ortodoxa estuviera bajo el yugo de Roma era algo perfecto. Además, pensaba que eso ayudaría a conquistar Jerusalén. Luego cambió cuando empezó a escuchar las historias sobre la toma de iglesias, la violación de mujeres, el saqueo masivo de reliquias, el asesinato de monjes y hombres de Dios… Cuando se enteró, se quedó perplejo.

¿Tomó represalias contra los cruzados?

Bueno… Es innegable que Inocencio fue uno de los papas más piadosos del momento. Es cierto que montó en cólera y cargó contra los venecianos, con los que mantuvo una postura muy crítica a partir de entonces. Incluso les achacó no haber avanzado sobre Jerusalén. Pero también es cierto que nunca llegó a excomulgarlos. Le faltó mano dura.

¿Reconocieron los cruzados sus barbaridades?

Los cruzados fueron conscientes de que lo que habían hecho era terrible y que habían saqueado la ciudad más grande del mundo. Hubo un trovador que vio todo y se excusó diciendo que aquel era el único camino para conquistar Tierra Santa. Balduino siguió esta línea cuando fue nombrado emperador: escribió al papa y le explicó que su ejército había tenido que tomar medidas porque los griegos no le entregaban dinero y se negaban a avanzar sobre Jerusalén.

¿Afectó en Europa y en el mundo musulmán?

La toma de Constantinopla fue indiferente en Europa. El imperio latino no era algo que se buscara. Había suficientes conflictos internos como para les preocuparan otras cosas. La guerra entre Francia e Inglaterra, la Reconquista en España… Cada uno tenía su propia guerra. El tema solo interesaba a los venecianos y a las familias cruzadas que se asentaron en Grecia y la zona de Turquía… Con el mundo musulmán sucedió algo parecido. Además de que un gran terremoto en Tierra Santa desvió el foco de atención e hizo que los sucesores de Saladino, que ya estaban divididos, se mantuvieran al margen.

¿Con qué palabra resumiría la Cuarta Cruzada?

Paradoja. La paradoja es que los cruzados salieron de Europa para conseguir algo heroico en nombre de la cristiandad. Pero no solo no llegaron a Tierra Santa, sino que lo que hicieron se recuerda como uno de los eventos más crueles de la Edad Media.

Origen: El error que convirtió la Cuarta Cruzada en un infierno: «Fue la mayor barbaridad de la Edad Media»

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