El frustrado verano de Franco: los dos atentadosque casi terminan con su vida y que el régimen ocultó

Anarquistas y etarras intentaron acabar con la vida de Franco durante sus vacaciones de verano en Donostia los años 1948 y 1962

Los veranos de Franco comenzaban cada agosto con la llegada del yate Azor al embarcadero del Club Náutico de La Coruña. Semanas antes ya se iniciaban los preparativos en el Pazo de Meirás, la residencia privada donde se alojaba con su familia hasta finales de septiembre. La misma propiedad que hoy tantos quebraderos de cabeza produce a sus descendientes más cercanos.

Allí echaba unas partidas al tenis con un uniforme informal y distinto al que solía llevar en sus numerosos actos oficiales. El golf también era otro de los deportes que solía practicar. Aunque su ocupación preferida no era otra que la de pescar en el río entre las fragas del Eume (en Galicia).

Franco compartía sus vacaciones en el Pazo con diversos estancias en San Sebastián, donde seguía con sus obligaciones políticas. En el Palacio de Ayete, propiedad del ayuntamiento guipuzcoano, se celebraban los Consejos de Ministros durante la temporada de verano.

Entrada al Pazo de Meirás, la residencia familiar donde la familia Franco pasaba los veranos.
Entrada al Pazo de Meirás, la residencia familiar donde la familia Franco pasaba los veranos.

Todos los españoles estaban informados de la agenda política y de ocio de su entonces Jefe de Estado en los meses estivales. Sin embargo, muy pocos tienen conciencia de algunos de los percances que casi terminan con la vida del régimen. En el verano de 1948 y en el de 1962 se produjeron dos atentados contra la vida de Franco, quien salió ileso. Así lo confirma a ABC el escritor y divulgador histórico José Luis Hernández Garvi, autor de «Episodios ocultos del franquismo» (Edaf, 2011).

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El bombardeo aéreo en Donostia

El 12 de septiembre de 1948 amanecía soleado en San Sebastián. Esa mañana, Franco estaba en las inmediaciones de la Concha, a punto de presenciar una de las competiciones más emocionantes de la II Jornada de las regatas de traineras. Acudieron millares de personas que no querían perderse el espectáculo.

Ninguno de los allí presentes podía imaginar que un grupo de anarquistas liderado por Laureano Cerrada tenía pensado atentar de la forma más insólita posible contra él: desde el aire. «El plan era bombardear el Azor, donde se encontraba Franco, con un avión que habían comprado en Francia», relata el entrevistado.

El magnicida llevaba meses planeando el golpe y lo hizo de la manera más ingeniosa posible. Su tapadera fue la de fundar una agencia de transporte que le sirviese como enlace de la organización anarquista en Francia. Creó entonces la Empresa de Transportes de Galicia, un negocio legal que generó bastantes beneficios.

Franco pasea por el Club Náutico de San Sebastián
Franco pasea por el Club Náutico de San Sebastián

En uno de los viajes que la empresa organizó a San Sebastián, hombres de confianza de Cerrada observaron con detenimiento la playa de la Concha y dibujaron un plano de las fortificaciones, según cuenta Eliseo Bayo en «Los atentados contra Franco» (Plaza&Janes, 1976). Tiempo después la policía desmanteló la empresa de transporte; a pesar de ello, la misión de matar al antiguo Jefe del Estado no se abortó.

Laureano se dio cuenta de que no era fácil asaltar a su objetivo en la carretera o minar el Palacio del Pardo. Cualquiera de esos proyectos hubiese requerido demasiada preparación. Además, la vigilancia era excesiva y se hacía imposible llegar hasta él. La única forma de esquivar esos obstáculos era atacar por el único sitio desprotegido: desde el aire.

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Carmen Polo y Francisco Franco en el yate Azor en sus últimos viajes
Carmen Polo y Francisco Franco en el yate Azor en sus últimos viajes

El anarquista descubrió una oficina de venta de aviones en París. «Compró el aparato Nord 1202-Norécrin II, con una velocidad máxima de 280 kilómetros por hora», describe Bayo en su libro. Sin embargo, cuando llegó el día del atentado, toda esa meticulosa preparación se fue al traste. «Estuvieron a nada de apretar el artefacto y bombardear el Azor. Lo que pasó fue que, en el último momento, los terroristas se vieron sorprendidos por unos aviones militares del Ejército del Aire que les hicieron desistir», explica Hernández Gavi al diario.

Nunca se supo cómo habían logrado los servicios especiales del general infiltrarse en aquella operación. Cerrada, antes de morir, confesó que tardó más de una década en averiguar qué fue lo que hizo fracasar el plan. Estaba convencido de que se debió a la delación de un compañero.

Un camino al funeral

El segundo intento tuvo lugar en el camino de acceso al Palacio de Ayete, el 19 de agosto de 1969. Esa vez fue ETA la que quiso acabar con el entonces Jefe del Estado. Una vez más, la suerte estuvo de parte de su parte, ya que logró esquivar la muerte.

La idea de los etarras era cometer un atentado contra la comitiva oficial en la que viajaba Franco, justo cuando fuese a entrar a la residencia de San Sebastián. Según Hernández Gavi, el obstáculo de estos terroristas era que, al combinar sus vacaciones entre A Coruña y el País Vasco, era muy complicado saber qué día volvería de Meirás.

Franco junto a sus miembros de gobierno en el Palacio de Ayete, en 1962, año que ETA intentó acabar con su vida
Franco junto a sus miembros de gobierno en el Palacio de Ayete, en 1962, año que ETA intentó acabar con su vida

«A la hora de colocar el explosivo en el camino de acceso al Palacio lo tenían que hacer con mucha antelación para que los escolta no los pudieran localizar», explica el escritor a ABC. Sin embargo, existía otro problema, y es que, las pilas del dispositivo podrían estropearse o agotarse. «Así que estuvieron varias semanas para poder concretar el momento preciso en que llegaría su objetivo», añade el autor.

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Después de tantos cálculos, el 19 de agosto era el día clave. Todo estaba preparado para el momento en el que Franco llegase. Pero, al pasar la comitiva, ETA no activó el dispositivo. Al parecer, nada había salido según lo planeado. Allí solo se encontraba Carmen Polo, su mujer, pero no se sabía dónde se encontraba el general. Este evitó su asesinato en el último momento; casualidad o no, había retrasado su llegada a Ayete.

Origen: El frustrado verano de Franco: los dos atentadosque casi terminan con su vida y que el régimen ocultó

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