La absurda muerte tras una triste agonía de Lawrence de Arabia, el héroe olvidado de la IGM

Lo que no lograron sus enemigos lo hizo un accidente de tráfico: un mal giro mientras viajaba en su motocicleta acabó con la vida de este soldado británico

El 19 de mayo de 1935, la agencia United Press Internacional publicó una extensa noticia sobre el final del gran mito británico de la Primera Guerra Mundial. «Lawrence de Arabia ha muerto hoy a las ocho de la mañana. Soldado, hijo de Gran Bretaña y rey sin corona de Arabia, quería vivir, pero no recuperó el conocimiento ni una sola vez». El amargo abrazo de la parca lo atrapó tras una semana de lucha. Las heridas, eso sí, no fueron provocadas por las balas enemigas, sino por un mal giro en mitad de un camino para evitar pasar por encima a unos niños.

Así lo confirmaba la agencia: «Se estrelló con su moto a alta velocidad el lunes pasado para no atropellar a unos jóvenes en bicicleta». Aunque en la actualidad todavía se baraja la posibilidad de que el accidente no fuera más que una forma de esconder un posible asesinato por parte de sus enemigos más acérrimos, la realidad es que, por entonces, la versión oficial fue corroborada por diferentes medios de comunicación. Entre ellos, el Nottingham Evening Post o el Albany Evening News. Este último llevó hasta su portada la triste noticia el 14 de mayo de 1935: «Lawrence de Arabia, muriendo tras un accidente. El gran héroe británico se estrelló con su motocicleta».

Así fue el final de Thomas Edward Lawrence; un culto arqueólogo que, cuando los vientos de la Primera Guerra Mundial arribaron a Inglaterra, decidió presentar sus servicios como espía para los servicios secretos y fue enviado hasta la ciudad de Jidda para convencer al rey Husayn Ibn Alí de que usara su influencia para alzar a los pueblos árabes contra los turcos. Y eso, sin olvidar que, ya como coronel, colaboró a nivel militar con este pueblo en favor de una «federación árabe» ligada a Inglaterra.

Accidente

El final del bueno de Lawrence le llegó en su época más oscura: después de haberse retirado de la Royal Air Force y de haber adquirido una identidad falsa por el hastío que le había provocado la Primera Guerra Mundial.

Todo ocurrió cerca de su casa de Dorset, donde residía apartado del mismo mundo que le consideraba un mito. El 13 de mayo de 1935, mientras regresaba de una oficina de correos a alta velocidad, Frank Fletcher y Albert Hargeaves se cruzaron en su camino. Al esquivarlos, se cayó del vehículo y se golpeó la cabeza. El impacto no fue letal, pero lo dejó en coma. Poco después fue trasladado hasta el mismo campamento al que había estado destinado.

«El impacto lo lanzó casi treinta metros cuando su motocicleta chocó contra un poste de telégrafo. El militar, de 46 años, sufrió una fractura en el cráneo, se rompió una pierna y tuvo heridas internas. El Dr. HWB Cairns, especialista en fracturas cerebrales, confirmó que “sus laceraciones eran tan graves que, incluso en el caso de que se recuperara, solo habría recuperado el habla y la vista de forma parcial“», explicó la agencia United Press en su extenso reportaje sobre la muerte Lawrence de Arabia.

La agonía del héroe

En palabras del mismo reportaje, durante los seis días que estuvo en coma fue atendido por «los mayores especialistas de Inglaterra», entre ellos «el médico del rey, Sir Farquhar Buzzard». Sin embargo, ninguno de ellos «pudo conseguir que saliera del coma».

Sus esfuerzos fueron en vano. «Agotaron todas las posibilidades que les ofrecía la medicina en su esfuerzo por salvarlo». Al final, dejó este mundo el 19 de mayo. «Su hermano, AW Lawrence, dos especialistas de Londres y los médicos del hospital estaban a su lado. Cuando murió, una expresión pacífica pareció iluminar su rostro».

Tras su muerte, el hermano de Lawrence emitió un comunicado en el que pidió, de acuerdo con los deseos del fallecido soldado, que nadie les enviara flores. Fue enterrado después de una ceremonia nada ostentosa. «En un ataúd sencillo, envuelto con la Union Jack, el cuerpo del T. E. Shaw (“Lawrence de Arabia”) será inhumado mañana en una pequeña capilla del cementerio de Moreton. Un modesto cortejo fúnebre pasará por las calles del pueblo», se podía leer en una de las páginas del periódico Nottingham Evening Post.

Las conspiraciones sobre su muerte se sucedieron en las jornadas siguientes. El mismo diario ABC publicó entonces un extenso artículo en el que analizaba el extraño accidente y dejaba patentes sus dudas al respecto. Sin embargo, el pasado 2019, con motivo del estreno de una película que analizaba el accidente fatal, Dennis Fletcher, hermano de Frank, se mostró más que tajante en declaraciones al «The Guardian»: «Todavía intentan demostrar que fue asesinado, pero la realidad es que no lo fue. Todo eso es un montón de basura. Mi familia ha vivido con el accidente toda la vida. Los que repiten estas teorías solo quieren ganar dinero».

Origen: La absurda muerte tras una triste agonía de Lawrence de Arabia, el héroe olvidado de la IGM

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