El sorprendente y único ritual de incineración y enterramiento de los hogares vikingos | Ancient Origins España y Latinoamérica

Los Vikingos tenían una tradición muy extraña y que tal vez fuera única: enterraban sus propios hogares.

Los Vikingos tenían una tradición muy extraña y que tal vez fuera única: enterraban sus propios hogares. Desde la Edad de Bronce y hasta la Era Vikinga, los historiadores han observado que se disponían túmulos funerarios justo encima de los restos calcinados de las viviendas comunales vikingas. Generalmente, antes de pegar fuego al hogar, retiraban los postes internos que servían como vigas de soporte de la techumbre, y una vez la casa quedaba arrasada, se ubicaban sobre sus ruinas uno o varios túmulos funerarios.

Los vikingos quemaban y enterraban sus propias casas

Según informa Heritage Daily, Marianne Hem Eriksen, estudiante de postdoctorado del Departamento de Arqueología Conservación e Historia de la Universidad de Oslo, lleva ya cierto tiempo investigando estas extrañas “muertes”, así como los enterramientos de las viviendas comunales escandinavas:

“He estudiado siete enterramientos distintos de viviendas de la Edad de Hierro escandinava en cinco localizaciones diferentes: Högom en Suecia; Ullandhaug en Rogaland; Brista en Uppland, Suecia; Jarlsberg en Vestfold; y Engelaug en Hedmark”, explicaba la experta.

Eriksen cree que los túmulos funerarios no siempre estaban vinculados con muertes humanas, sino que por el contrario podrían marcar, posiblemente, la cremación y el entierro de una casa dentro de la sociedad vikinga. Según expuso al Heritage Daily: “En algunos casos no hemos podido encontrar restos humanos, ni siquiera en aquellos lugares donde cabría esperar que tales restos se hubiesen conservado. Sin embargo, los arqueólogos han asumido más o menos implícitamente que en uno u otro lugar debe haber un difunto.”

Representación artística de un poblado vikingo. (Lukasz Wiktorzak/ArtStation)

Representación artística de un poblado vikingo. (Lukasz Wiktorzak/ArtStation)

La vida en una típica casa comunal vikinga

Como informaba Robin Whitlock en un artículo anterior de Ancient Origins, la típica vivienda comunal vikinga consistía en una estructura larga y probablemente muy caótica, plagada de ruido y suciedad. Esto se debía principalmente a que eran varias las familias que, junto a sus animales (que eran ubicados en uno de los extremos de la edificación) compartían vivienda. Cerca de la zona donde estaban los animales se almacenaba también el producto de las cosechas, separados en diferentes compartimentos. El fuego era la fuente de luz y calor, pero no disponían de chimenea, por lo que las casas comunales debían estar llenas de humo. A veces, lámparas de piedra a base de aceite de hígado de pescado o de aceite de ballena como combustible servían para proporcionar iluminación adicional. Los asientos consistían en bancos de madera colocados a lo largo de las paredes o cualquier espacio disponible en el suelo.

Los muros de una vivienda comunal vikinga se construían a base de postes de madera con relleno de zarzo y barro. En Dinamarca, algunas de estas casas disponían de fraguas en su interior, aunque la fragua normalmente se ubicaba en construcciones separadas de la vivienda. El tamaño de estas casas comunales vikingas dependía de la riqueza de su dueño, y en algunas zonas de Dinamarca las pertenecientes a la realeza estaban situadas en asentamientos formados por cuatro viviendas comunales ubicadas en el interior de un terraplén defensivo circular. Cada vivienda daba acomodo a la tripulación de un barco y a sus familias. El tejado se construía con paja o tejas de madera.

Reconstrucción de una casa vikinga de la fortaleza circular Fyrkat cercana a Hobro, Dinamarca. (Malene Thyssen/CC BY SA 3.0)

Reconstrucción de una casa vikinga de la fortaleza circular Fyrkat cercana a Hobro, Dinamarca. (Malene Thyssen/CC BY SA 3.0)

¿Puede morir una casa?

La pregunta que tales prácticas hacen que nos planteemos es muy simple: ¿Puede morir una casa (o cualquier otro objeto)? Marianne Hem Eriksen tuvo que investigar profundamente los misterios de la antropología para encontrar más información acerca del vínculo entre la gente y sus casas en diferentes culturas. En declaraciones de Eriksen recogidas por Heritage Daily:

Para la gente de Madagascar, una casa tiene su propio ciclo vital. Nace, vive, crece, envejece y muere. Los Batammaliba de África Occidental realizan ritos durante la construcción de sus casas, los mismos ritos de paso que realizan para recién nacidos, adolescentes y adultos. Cuando se termina la casa, llevan a cabo otro ritual en el que ‘matan’ a la casa. La casa ha estado viva durante el proceso de construcción, y se le debe dar muerte para hacerla habitable para la gente. Muchas culturas creen que la casa está metafóricamente vinculada al cuerpo humano.

El vínculo entre el cuerpo humano y los objetos en la cultura vikinga

Después de años de investigación y estudio sobre este asunto, Eriksen está bastante convencida de que los vikingos veían un vínculo entre el cuerpo humano y la casa en la que moraban a lo largo de su vida. Como comentaba la investigadora en el Heritage Daily:

Muchas de las palabras nórdicas relacionadas con las casas derivan del cuerpo humano. Así, la palabra ventana viene de “viento” y “ojo”, y se refiere a aberturas en los muros por las que entra el viento. La palabra “hastial”, es decir la parte superior triangular de un muro sobre la que se apoya el tejado, significa cabeza o cráneo. Esta conexión entre los cuerpos y las casas podría haber inducido a los vikingos a pensar que una casa tiene cierto tipo de esencia, como una especie de alma.

Puerta de una casa comunal vikinga, Epcot Center. (One Lucky Guy/CC BY NC SA 2.0)

Puerta de una casa comunal vikinga, Epcot Center. (One Lucky Guy/CC BY NC SA 2.0)

Esto posiblemente explique por qué durante ese periodo los nórdicos a menudo daban a su casa un entierro apropiado, una vez la vivienda había completado su ‘ciclo vital’. En palabras de Eriksen:

“Al quemar su casa es posible que tuvieran el  deseo de incinerarla para liberar así su energía vital. Si las casas y la gente podían formar parte de una red que tenía ‘entidad’ –vitalidad y personalidad– esto podría al menos explicar en parte la longevidad de las casas comunales vikingas en Escandinavia.”

Eriksen continúa estudiando este tema en la actualidad, y ha publicado un artículo sobre el mismo en la revista especializada European Journal of Archaeology (“Revista Europea de Arqueología”).

Reconstrucción de una vivienda comunal vikinga. (Eric Gross/CC BY 2.0)

Reconstrucción de una vivienda comunal vikinga. (Eric Gross/CC BY 2.0)

Imagen de portada: “Luz y estructura” – Reconstrucción de una vivienda comunal vikinga. Jutlandia, Dinamarca (Eric Gross/CC BY 2.0)

Autor: Theodoros Karasavvas

Este artículo fue publicado originalmente en www.ancient-origins.net y ha sido traducido con permiso.

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