Abya Yala, la mentira indigenista para suplantar el nombre español de América

El desembarco de Cristóbal Colón en 1492, cuadro de 1890. ABC
El desembarco de Cristóbal Colón en 1492, cuadro de 1890. ABC

La palabra la usaba un pueblo de Panamá para referirse a su tierra, pero un líder indigenista de finales del siglo XX divulgó la dudosa idea de que abarcaba todo el continente

En muchos libros escolares de Hispanoamérica se ha empezado, como en el caso de Venezuela, a utilizar el nombre de Abya Yala para designar al territorio prehispánico y así evitar una palabra, América, que para los indigenistas radicales simboliza la imposición de un término colonialista por parte de las naciones europeas que llegaron en 1492. Los niños aprenden hoy un nombre de escasa historicidad y sí mucha política.

Abya Yala es el nombre que supuestamente le daba el pueblo guna (o cuna), originario de Panamá, al territorio que ellos conocían. Su significado es ‘tierra en plena madurez’ o ‘tierra de sangre vital’, en idioma dulegaya. Las comunidades indígenas proponen su uso desde finales del siglo XX como oposición a América, el nombre que deriva del navegante florentino Américo Vespucio, pero ni siquiera para los indios de esta región hacía probablemente referencia al continente, sino a una región concreta. Para el pueblo cuna donde vivían era Abya Yala, del mismo modo que para los mayas la península donde estaban asentados era Mayab o para los habitantes de lo que hoy es parte de México se usaba en esa misma fecha el término Cēm Ānahauac, ‘Lo uno entre las aguas’, en náhuatl clásico.

Un encuentro «inolvidable»

El uso de Abya Yala tomó vuelo durante la II Cumbre Continental de los Pueblos y Nacionalidades Indígenas celebrada en 1977 en Kiruna (Suecia), donde se propuso, junto a la declaración del 15 de noviembre como Día Internacional de los Pueblos Indios y demandar a España una indemnización por la invasión a tierras americanas, la utilización de este nombre para denominar a todo el continente americano.

Una propuesta que recibió una aceptación general y que capitaneó Constantino Lima en base a sus investigaciones. Este primer legislador indígena en Bolivia había tenido dos años antes un esclarecedor encuentro con los representantes de un pueblo que habitaba una de las 300 islas de San Blas, en Panamá: «Fue un día inolvidable, porque después de 500 años de estar separados artificialmente, llegó la ocasión en que me vi con los hermanos cunas […]. Fue un sayla de 76 años acompañado de otros, quien narró la historia traída verbalmente de generación en generación, y que no podía seguir callando ante un hermano que llega de tan lejanas tierras».

Según dijo haber descubierto Lima durante el encuentro, el término no hacía referencia a su isla o al centro del continente como se solían creer, sino a toda la masa territorial: «Norte, Centro y Su América; ABYA-YALA es todo ello; interpretado en idioma continental ABYA significa tierra como algo de Pachamama y muchos añadidos, YALA: hombre en auge de juventud. Luego ABAYA-YALA, tierra en pleno auge de juventud madura».

Es una idea difícil de demostrar más allá de esta tradición oral (otros nombres usados por este mismo pueblo para su territorio ancestral era ‘Kualagum Yala’, ‘Tagargun Yala’ o ‘Tinya Yala’), tanto que presupone una inverosímil comprensión de su entorno geográfico para unos pueblos que apenas ocupaban unas islas de toda la masa continental de lo que hoy es América. Sin conocer lo que abarcaba el continente es difícil que pudieran bautizarlo…

Américo Vespucci despierta «America», grabado del 1638. ABC

Lima, que posteriormente se rebautizó como Takir Mamani, reconocería en 2014 que la historicidad del término era lo de menos, pues lo que resultaba urgente era despojarse de un concepto impuesto: «El continente Abya Yala lo mismo, si no conseguimos cuál es su nombre, pues lo vamos a inventar, vamos a bautizar, y vamos a dar el nombre a nuestro continente, porque el nombre de ese criminal, Américo Vespucio, no puede seguir en este continente».

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Curiosamente no fueron los españoles quienes divulgaron la palabra América. Colón murió en un tiempo en el que al Nuevo Mundo se le llamaba las Indias creyendo que se trataba de la parte más alejada de Asia. El nombre de América apareció por primera vez en un mapa del cartógrafo suizo Martin Waldseemüller, cuando tanto Isabel como Colón ya estaban criando malvas. Su nombre provenía del navegante y cosmógrafo florentino Américo Vespucio (1454-1512), uno de los primeros en defender de manera abierta que se trataba de un nuevo continente, algo que a Colón, por razones económicas y de prestigio, jamás había querido aceptar.

Hasta la II Cumbre Continental de los Pueblos y Nacionalidades Indígenas el nombrar Abya Yala fue motivo de oposición y hasta burla por quienes temían que podría encender la confrontación étnica, pero a partir de esa fecha el término se popularizó en textos, fundaciones, casas editoras, etc. Al principio compartió protagonismo con otras propuestas como ‘Continente solar’, pero luego fue aceptado incluso por instituciones públicas de Bolivia y Venezuela. Eso a pesar de que ni su origen es claro ni su uso realista para una sociedad que hoy es mestiza y multicultural, no únicamente indígena.

Origen: Abya Yala, la mentira indigenista para suplantar el nombre español de América

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