22 mayo, 2024

Diez cosas de la historia de España que piensas que son ciertas y no lo son

'Las Meninas', cuadro de Velázquez. MUSEO DEL PRADO
‘Las Meninas’, cuadro de Velázquez. MUSEO DEL PRADO

Ni Boabdil fue enemigo de los Reyes Católicos ni el abuelo de Darwin conoció y elogió al Imperio español, muchos datos que se dan por supuesto son producto de leyendas o de un anecdotario poco informado

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Hay preguntas típicas de Trivial que están hechas para pillar a los sabidillos que todo grupo atesora. ¿Cuál es la capital de Brasil? ¿Cuál es el planeta más pequeño del sistema solar? ¿Qué oreja se arrancó Vincent van Gogh? Preguntas trampas que suelen llevar a respuestas obvias y a mitos generalizados, pero al final incorrectas. La historia de España, agitada y también revuelta, está repleta de ejemplos de malentendidos, mitos y confusiones en torno a datos que damos por reales pero son más falsos que un duro sevillano.

1.º El falso afrodisiaco que mató a Fernando El Católico

Se considera, según la tradición, que el Rey aragonés murió a consecuencia de sus intentos desesperado por tener un heredero con su segunda esposa, Germana de Foix, lo que le llevó a abusar de un producto afrodisíaco llamado cantárida con propiedades muy nocivas para el corazón. Una idea falsa que Jaime Elipe (del Grupo de Investigación «Blancas») y la médico Beatriz Villagrasa Blasco (Hospital Clínico Lozano Blesa) desmontaron hace años en un trabajo titulado ‘El fin de un mito: causas clínicas de la muerte de Fernando el Católico’ ( publicado en el número 24 de STVDIVM: Revista de Humanidades). La muerte de Fernando no estuvo relacionado con un exceso de consumo de afrodisíacos o algo que le pudiera matar en pocas horas, sino con una enfermedad probablemente cardíaca que mostró sus primeros síntomas tres años antes de aquella noche.

2.º Boabdil: un aliado y no un enemigo

La tradición ha visto en Boabdil, último emir de Granada, a un personaje trágico que se elevó como el máximo antagonista a los Reyes Católicos, el último obstáculo para la desaparición del reino nazarí. Sin embargo, el emir fue todo lo contrario: si la populosa Granada se pudo conquistar para los cristianos fue gracias a su labor como agente de los Reyes Católicos, que le capturaron en dos ocasiones y prometieron soltar a cambio de que les ayudara en su propósito de echar a su padre y luego su tío del trono. Fernando e Isabel se valieron de las desavenencias en el último reino musulmán de la Península para propiciar su caída desde dentro.

No obstante, en última instancia el descontento popular y los fervores religiosos le impidieron rendir Granada a los cristianos y retirarse a un señorío en Almería. Pospuso durante dos años, hasta enero de 1492, el cumplimiento de los acuerdos firmados con los cristianos. Cuando finalmente entregó la ciudad, permaneció un tiempo en las tierras que le correspondían por el acuerdo, pero, consciente de que las promesas se las lleva el viento, al final decidió marcharse al norte de África en una desgracia de viaje que bien hace justicia a la frase legendaria de su madre: «Llora ahora como mujer lo que no supiste defender como hombre».

3.º Magallanes nunca dio la vuelta ni la imaginó

Fernando Magallanes ha pasado a la historia como uno de los artífices de la primera vuelta al mundo, llamada para contentar a todas las partes con el aséptico nombre de la Expedición Magallanes-Elcano, pero en realidad por su cabeza nunca pasó la opción de llevar a cabo esa ruta. Lo que él propuso de manera ambigua al Rey Carlos I es encontrar la ruta hacia la especiería, sin concretar si lo haría a través de un paso por América o de otra manera. Cuando murió por involucrarse en una cuestión tribal en una isla perdida de Filipinas, el fracaso de Magallanes fue total. No consiguió alcanzar ninguno de sus objetivos, ni los propios ni los de sus patrocinadores.

La nao Victoria en un mapa de Abraham Ortelius de 1589. ABC

Muerto Magallanes, los supervivientes al mando de Gómez de Espinosa y luego de Sebastián Elcano tomaron la determinación de volver a casa desde Poniente y no, como hubiera resultado lógico y mortal, desandando el camino por el Pacífico. Fue en esa decisión cuando se llevó a éxito la gesta. En este sentido, Felipe Fernández-Armesto desmonta en ‘Magallanes: más allá del mito’ (Espasa) el mito de que este «fracaso sin paliativos» de Magallanes fue al menos rentable comercialmente gracias a la venta del clavo que llevaron los supervivientes a Sevilla en sus bodegas. Los gastos totales, incluidos los atrasos, los pagos a las viudas, las labores de administración y los pleitos derivados devoraron cualquier premio de consolación.

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4.º Miguel de Cervantes no era manco

Apodado ‘el Manco de Lepanto’, Miguel de Cervantes Saavedra quedó toda la vida sacudido por las consecuencias de la batalla de Lepanto contra los otomanos, sobre todo porque cuando regresaba a España con elogiosas cartas sobre su actuación fue apresado. El escritor junto a su hermano Rodrigo (en posesión de valiosas cartas y otra en idénticos términos del duque de Sessa, nieto del Gran Capitán) fueron tomados por grandes nobles y, en consecuencia, ninguno de sus familiares pudo pagar el enorme botín que pidieron por ellos, pasando años pudriéndose de aburrimiento en Argel. Físicamente la batalla le causó este cautiverio y graves heridas, dos en el pecho y una en el brazo. Aunque no fue necesario amputación, el escritor perdió la movilidad de la mano izquierda «para gloria de la diestra».

5.º La Armada Invencible no fue llamada Felicísima Armada

El término de Armada Invencible, referido a la flota que envió Felipe II en 1588 con destino Flandes y luego Inglaterra, se suele atribuir a William Cecil (1520-1598), Barón de Burghley, consejero y mano derecha de Isabel I, que lo usó para mofarse de la empresa fallida. Que haya cuajado un término con intenciones tan puramente propagandísticas sigue provocando encendidas respuestas de quienes piden usar denominaciones más supuestamente documentadas como ‘Gran y Felicísima Armada’ o ‘Gran Armada’.

«Ateniéndonos a los documentos originales, la Armada Española de 1588 es llamada ‘el armada’ (casi siempre en masculino)»

Sin embargo, como expresa Pedro Luis Chinchilla en su recomendable obra ‘Los prisioneros de la Armada Invencible’ (Ediciones B) estos apelativos no aparecen en ningún documento original del periodo, no al menos de manera específica. «Ateniéndonos a los documentos originales, la Armada Española de 1588 es llamada ‘el armada’ (casi siempre en masculino). En toda la correspondencia y documentos referidos a la Armada Española escritos tanto por Felipe II, el Duque de Medina Sidonia, Recalde, Leyva y todos los participantes españoles en la contienda el nombre empleado es ‘el armada’», explica este autor en su web Armada Invencible.org.

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6.º Carlos II, ni hechizado ni tan desastroso

Carlos II ha pasado a la historia como un Rey débil, enfermizo y muy manipulable al frente de un imperio que se iba a pique, pero la realidad es mucho más compleja y habla de un Monarca que, a pesar de sus problemas físicos y de haber recibido la Corona con una gigantesca deuda a su espalda, supo iniciar la recuperación del imperio y un programa de reformas que luego se atribuyeron en conjunto la siguiente dinastía.

La revisión de los datos de su reinado advierten que se registró una recuperación económica a partir de 1660. La agricultura castellana mostró signos positivos durante estos años, viviéndose un proceso de ruralización que cortó la sangría demográfica iniciada en tiempos de Felipe II. En una muestra de voluntad, Carlos II también defendió las pinturas que sus antepasados habían atesorado de la rapiña de su esposa Mariana, empeñada en regalárselas a su hermano, el elector Juan Guillermo del Palatinado, que era un ansioso coleccionista.

7.º Blas de Lezo no comandaba Cartagena de Indias

Blas de Lezo ha pasado a la historia por su papel defendiendo Cartagena de Indias, pieza fundamental para el comercio español, donde tuvo que enfrentarse no solo a los ingleses sino al virrey Eslava, que, según el relato del almirante, se dedicó a desprestigiarle de cara a la corte española. No obstante, el virrey era la máxima autoridad en la plaza y Blas de Lezo, su subordinado. Buena parte de las decisiones que llevaron a la victoria sobre los ingleses que se le achacan al vasco en verdad las tomó Eslava, a veces en contra del criterio del vasco, que durante todo el asedio demostró tener graves dificultades para jugar en equipo.

Retrato donado por el Museo Naval de Madrid y conservado en el Museo de Historia de Cartagena de Indias ABC

La propia Armada reconoció tres siglos después que el diario de Blas de Lezo no resulta una fuente muy fiable y que el combate fue más de carácter terrestre que naval, pues el papel de los pocos buques se limitó a intentar bloquear la bahía. En la famosa exposición que en 2013 dedicó el Museo Naval de Madrid a ‘Blas de Lezo, el valor de Mediohombre’ se podía leer: «La victoria sobre los ingleses fue posible gracias a un pequeño contingente de fuerzas comandadas por un grupo de hombres del que Eslava fue la máxima autoridad y, por lo tanto, debe ser considerado como principal responsable del éxito de la contienda».

8º Gálvez no desfiló junto a Washington

Las 13 Colonias lograron la independencia respecto a Inglaterra gracias al dinero, armas y apoyo que llegaron desde España y Francia. La campaña de Bernardo de Gálvez, gobernador de la Luisiana española, en la Florida y la posterior conquista de Pensacola desvió justo en el momento exacto hombres, pólvora y atención británica de la batalla de Yorktown, que unos meses después selló la derrota de los ingleses en la contienda. Sin embargo, lejos de celebrar los éxitos españoles en la guerra algunos políticos norteamericanos contemporáneos a Gálvez, como el delegado de Maryland en el Congreso, escribió que «el éxito de los españoles será más perjudicial para nuestra operaciones de lo que hubiera sido su derrota». Ya entonces los rebeldes desconfiaban del vecino español, con el que ni siquiera había cerrado una alianza formal contra los británicos.

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El mito tan extendido de que el malagueño estuvo junto a George Washington en el desfile de la victoria por la guerra es eso, pura fantasía. Costó varios siglos hasta que los estadounidenses pagaron su deuda con él y reconocieron la deuda con España. En 2014, el presidente Barack Obama firmó una resolución conjunta del Congreso para conferir la nacionalidad honoraria al español, el más alto honor que el país concede a un ciudadano extranjero.

Ya entonces los rebeldes desconfiaban del vecino español, con el que ni siquiera había cerrado una alianza formal contra los británicos

9.º La cita falsa de Bismarck sobre España

Otto von Bismarck, el gran estratega de su siglo, es probablemente junto a Winston Churchill y George Orwell el personaje histórico al que se le atribuye más citas célebres que, en realidad, nunca dijo. La frase «España es el país más fuerte del mundo: los españoles llevan siglos intentando destruirlo y no lo han conseguido» se pone tradicionalmente en boca de Bismarck sin que haya documentación alguna de que la pronunciara.

Esta cita viral es, en consonancia con el afán autodestructivo del país en los dos últimos siglos, muy apropiada para definir el transcurrir de la nación española, pero no existen pruebas de que el estadista alemán la expusiera. Lo mismo ocurre con otra frase falsa sobre el Imperio español, la que se le atribuye al abuelo de Charles Darwin. «En mis viajes por el inabarcable imperio español he quedado admirado de cómo los españoles tratan a los indios, como a semejantes incluso formando familias mestizas y creando para ellas hospitales y universidades, he conocido alcaldes y obispos indígenas y hasta militares, lo que redunda en la paz social, bienestar y felicidad general que ya quisiéramos para nosotros en los territorios en los que con tanto esfuerzo, les vamos arrebatando», afirmó supuestamente Erasmus Darwin, quien en realidad nunca viajó a América y hasta existen dudas de que saliera alguna vez de las Islas Británicas.

10.º Los Borbones y la infidelidad

A pesar de la fama de libertinos de la dinastía de los Borbones, lo cual es más propio de la rama francesa, los primeros cinco reyes de esta familia en España fueron rigurosamente fieles a sus mujeres o, desde luego, no se les conocieron amantes de lustre. Es el caso de Felipe V, Luis I, Fernando VI, Carlos III y Carlos IV. A este último se le atribuyó ser víctima de la infidelidad de su esposa con Manuel Godoy, secretario y hombre fuerte del reinado, pero no parece que hubiera un componente sexual en esta extraña relación más propia de un hijo y una madre que de dos amantes.

Harina de otro costal fue el Rey Fernando VII, un pionero para los Borbones españoles en este aspecto. De la mano de un destacado miembro de la camarilla, el Duque de Alagón, que seleccionaba a mujeres de mucho trapío y poco señorío para divertir al Rey, conoció a Pepa la Malagueña en una de sus muchas salidas nocturnas por los barrios bajos. Parece ser que esta mujer fue la amante más duradera de las que tuvo Fernando, que solía bromear con que el celibato no era para los Borbones. Su hija Isabel II y luego Alfonso XII y Alfonso XIII terminaron por romper con la exquisita fama de feos, fuertes y formales de los primeros Borbones españoles.

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