17 junio, 2024

El descubrimiento fortuito del Área 51 que la NASA negó durante cuarenta años: «Nunca vi extraterrestres»

Cartel del Ejército sobre los límites del Área 51
Cartel del Ejército sobre los límites del Área 51

En 1974, los astronautas de un satélite en órbita fotografiaron de casualidad un enorme complejo que no aparecía en los mapas en el desierto de Nevada

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En 1974, desde un satélite en órbita, unos astronautas fotografiaron el desierto de Nevada, en Estados Unidos. En una de las imágenes tomadas, allí donde según los mapas solo había kilómetros y kilómetros de terreno despoblado, apareció de repente un enorme complejo de edificios en mitad de la nada. No tenían ni idea de qué podía ser. Ni ellos, ni prácticamente nadie en el mundo, pero pronto descubrieron que era importante, porque cuando transfirieron las fotografías a la Tierra, antes incluso de que llegaran a ningún sitio o se filtraran, las CIA las confiscó. «Ustedes no han visto nada y no deben hablar de ello», advirtieron los agentes.

En realidad, lo que la agencia central de inteligencia estadounidense quería alejar del conocimiento público no era, en realidad, algo completamente desconocido. En realidad, antes de que los sorprendidos astronautas recibieran la visita de los agentes de la CIA, ya corrían rumores entre los lugareños sobre un extraño lugar en Nevada, a unos ciento cincuenta kilómetros de la ciudad de Las Vegas, donde se realizaban experimentos secretos, aunque no supieran de qué tipo.

«Cualquier que se acercara por allí, primero vería unos postes de color rojo. Luego, encima de los postes, señales de peligro, carteles de ‘prohibido hacer fotografías’ y ‘prohibido pasar’ y, finalmente, avisos de la presencia de guardias con permiso para disparar a los intrusos», cuenta Georgia Costa en el libro ’22 misterios de la Historia’ (Penguin Random House, 2016). La historiadora recuerda cómo la gente comenzó a preguntarse qué podía esconderse detrás de todo aquel complejo. Las teorías principales aseguraban que el desierto, los carteles y los soldados podían estar protegiendo una base militar.

La rumorología creció y pronto la gente empezó a referirse a aquel lugar como el Área 51. Y, en efecto, tiempo después se supo que la base aparecía desde hacía tiempo en documentos de la CIA, aunque estos estuvieran catalogados como documentación clasificada y jamás hubieran trascendido al ámbito público. Pero, ¿qué hacía allí el Gobierno para que se mereciera tanto misterio? La respuesta está precisamente en el fenómenos de los OVNIS y la posible existencia de vida extraterrestre que estas últimas semanas ha vuelto a copar las páginas de los periódicos de medio mundo.

La NASA

El 9 de junio de 2022, la NASA ya anunció su intención de encargar a un equipo independiente de expertos un estudio para examinar, por primera vez desde una perspectiva científica, los recientemente rebautizados como Fenómenos Anómalos no Identificados (UAP), es decir, observaciones de eventos en el cielo que no pueden identificarse como aviones o fenómenos naturales conocidos. El estudio, comentó entonces la agencia espacial estadounidense, se encargaría de identificar los datos disponibles, pero, sobre todo, de recomendar la mejor manera de recopilar la información de calidad y de utilizar esos datos para avanzar en la comprensión científica de todos estos extraños sucesos.

Este mismo jueves, en medio de una enorme expectación internacional, la NASA presentó ese informe durante una rueda de prensa celebrada en su sede de Washington. El documento, subrayó la NASA, no es una revisión o evaluación de observaciones anteriores no identificables, sino un intento de sentar las bases y los métodos de recogida de datos para que las observaciones futuras puedan ser estudiadas científicamente. Pero, obviamente, mucha gente tiene en mente los fenómenos OVNI más sorprendentes que se han producido desde la segunda mitad del siglo XX.

Curiosamente, muy cerca del Área 51 hay una pequeña carretera que cruza el desierto, la ruta 375, que es uno de los lugares con más avistamientos OVNI del mundo. Desde hace más de medio siglo, muchos viajeros dicen haber presenciado todo tipo de episodios extraños: luces, ruidos atronadores y objetos de formas extrañas cruzando el cielo a toda velocidad y haciendo movimientos imposibles. Tantos han sido los testigos que, en 1997, la carretera se rebautizó como la «autopista extraterrestre». La pregunta de por qué erigieron aquel enorme complejo justo al lado de la carretera con más avistamientos del planeta sigue siendo un misterio, aunque la mayoría de los expertos defienden que no fue casualidad.

Cartel de la «autopista extraterrestre», cerca del Área 51

Roswell

Uno de los fenómenos «anómalos no identificados» más famosos tuvo lugar en Roswell, en el estado de Nuevo México, el 7 de julio de 1947. Ese día, los vecinos de la localidad oyeron una explosión tremenda y vieron como un objeto extraño se estrellaba en un rancho a las afueras. «Los comandantes de una base militar cercana fueron los primeros en llegar a la zona y dijeron que el aparato estrellado era un platillo volante. Sin embargo, debieron darse cuenta de que habían hablado demasiado y, al día siguiente, rectificaron. Dijeron que, en realidad, se trataba de un globo meteorológico. Lo más sospechoso es que, según se dice, esa nave que se estrelló fue recogida por el Ejército de Estados Unidos y trasladada a la base secreta del Área 51 para estudiarla», explica la autora.

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El misterio sobre esta base no ha hecho más crecer, sobre todo, con las nuevas versiones y testigos que han aparecido a lo largo de los años. La mayoría de ellos resultaron ser, obviamente, falsos, como el ofrecido en 1989 por el ingeniero llamado Bob Lazar, quien aseguró que había trabajado en una empresa que operaba en el Área 51 y que allí los científicos se dedicaban a desmontar naves alienígenas para averiguar cómo funcionaban. Pero algún otro fue tomado en serio, como el de Edgar Mitchel, el sexto astronauta en pisar la Luna, que explicó en una entrevista en 2008 que los seres extraterrestres, efectivamente, habían visitado nuestro planeta, pero que las autoridades lo ocultaban.

Durante décadas, sin embargo, el Gobierno de Estados Unidos no dio su versión sobre el Área 51. Se dedicó a dejar que la rumorología hiciera su trabajo, haciendo pasar por loco a cualquiera que afirmara el supuesto uso de la base para estos fines, pero no lo consiguieron. En 2015, más de cuarenta años después del descubrimiento de los astronautas, la NASA confirmó por fin la existencia del complejo en el desierto de Nevada.

«Nunca vi extraterrestres»

Durante una entrevista en el programa de televisión británica »Hotseat’, el administrador de la agencia, Charles Bolden, comentó: «Hay un área 51. Pero no se dedica a lo que mucha gente piensa. He ido a un lugar que se llama así, pero es un lugar normal de investigación y desarrollo. Nunca vi en él extraterrestres ni naves espaciales. Creo que la leyenda se ha generado debido a que en su interior se desarrolla investigación aeronáutica y hay bastante secretismo sobre ella».

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Cuatro años después, sin una idea clara de qué tipo de evento se trataba, miles de personas viajaron a Nevada, concretamente a esta base militar, para intentar entrar en la llamada «autopista extraterrestre» que conduce hacia la secreta Área 51. Los amantes de las teorías conspiratorias y los entusiastas de los alienígenas participaron así en una convocatoria producto de una broma iniciativa de Matty Roberts, un estadounidense que, una noche aburrido en casa antes de acostarse, decidió ir a su página de Facebook y escribir: «Arrasemos el Área 51, No pueden detenernos si vamos todos».

Cuando Roberts despertó, su mensaje era viral, había difundido por Facebook, Twitter, Instagram y Snapchat y dos millones de personas se habían apuntado a esta invitación, asalto, invasión, quedada o festival.

Origen: El descubrimiento fortuito del Área 51 que la NASA negó durante cuarenta años: «Nunca vi extraterrestres»

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