El trágico relato de Manuela ‘La Parrillera’: la maquis que burló a la muerte en el monte huyendo de Franco – Archivo ABC

Manuel Díaz 'La Parrillera, en 2001 - Valerio Merino
Manuel Díaz ‘La Parrillera, en 2001 – Valerio Merino

ABC viajó a Villanueva de Córdoba para entrevistar a los últimos guerrilleros supervivientes de la posguerra española y se encontró a una de las pocas mujeres que se lanzó a la montaña. «Me pelaron a cero, me hartaron a palos y me colocaron de rodillas con un ladrillo a cada mano y otro en la cabeza. Yo no podía decir dónde estaba mi marido»

En 2001, ABC fue a Villanueva de Córdoba para entrevistar a los pocos maquis que habían sobrevivido a la lucha contra la dictadura de Franco en Sierra Morena. Allí se encontró a José Murillo, alias ‘Comandante Ríos’, que se sumó a la guerrilla con 17 años obligado por las circunstancias, cuando apenas podía soportar un fusil. Resistió en la sierra 9 años, dirigió una cuadrilla y la Guardia Civil le incrustó cinco balas en el hombro durante un enfrentamiento nocturno. Tras rescatarle medio muerto unos pastores, fue apresado en Guadalcanal y condenado a muerte, pero se le conmutó la pena por 30 años de prisión.

Bartolomé Torralbo ‘El Ratón’ todavía vivía en Villanueva de Córdoba cuando fue a visitarlo este diario. Tenía 81 años y recordaba el final de la guerra, que le pilló en El Espinar (Segovia). Nada más volver a su pueblo se unió a los maquis, después de que un vecino le advirtiera: «Vienen a por ti». Cogió una pistola y se sumó a la cuadrilla de Julián Caballero, pero no aguantó mucho. Una traición lo puso a los pies de la Guardia Civil un 21 de julio de 1941. Fue juzgado y condenado a muerte. «Me acusaban de atrocidades», aseguraba. Durante muchos meses esperó que el pelotón de fusilamiento tocara su celda, aunque finalmente salió de la prisión de El Dueso en 1959.

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Sin embargo, de entre los testimonio recabados por ABC, sorprende el de Manuela Díaz, ya que no es muy habitual escuchar hablar de mujeres maquis que se lanzaran al monte junto a los hombres para escapar de las autoridades franquistas o para enfrentarse a ellas. En el momento de la entrevista, La Pardillera, como se la conocía, tenía 78 años. A diferencia de sus compañeros, a ella no la empujaron al monte las circunstancias, sino una brutal paliza que le propinó la Guardia Civil.

Torturas

Manuela fue torturada por los agentes con el objetivo de arrancarle el paradero de su marido, un comunista de la zona de toda la vida que se había convertido en un guerrillero atrincherado en la sierra de Fuencaliente. «Me pelaron a cero, me hartaron a palos y me colocaron de rodillas con un ladrillo a cada mano y otro en la cabeza. Yo no podía decir dónde estaba mi marido», explicaba. Aquello fue suficiente para que entendiera el mensaje y se fuera en busca de la cuadrilla de su esposo.

La partida de maquis de Quico Sabaté fue una de las más temidas de la dictadura+ info
La partida de maquis de Quico Sabaté fue una de las más temidas de la dictadura – ARCHIVO ABC

Durante dos años recorrió la sierra y durmió a la intemperie bajo la lluvia y el frío, alimentándose con la rapiña de los cortijos y de garbanzos crudos. «Vivíamos muy mal, con una manta en el suelo y poco más. No podíamos parar en ningún sitio para no ser descubiertos», añadía. A diferencia de los otros guerrilleros, La Parrillera jamás llevó armas, por la sencilla razón de que estos no se lo permitieron por tratarse de una mujer.

Durante los dos años que pasó escondida en el monte, se quedó embarazada y tuvo que parir a la orilla de un río mientras el resto de la cuadrilla montaba guardia. «Yo misma le até la tripa y se la corté. También lo lavé y lo arreglé», relataba la antigua guerrillera. Pronto se dio cuenta de que cargar con un bebé por aquellos campos de Dios, huyendo de la Guardia Civil y con enfrentamientos continuos, era un peligro. Ni podría huir ella ni estaría en condiciones de garantizar al niño su supervivencia, por lo que lo entregó en un cortijo conocido, junto a una nota manuscrita de su marido, a los 18 días de su nacimiento.

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Los hijos perdidos

El hijo fue entregado después en el Ayuntamiento de su pueblo y, un año después, murió en el hospital, según supo ella más tarde. «Yo he perdido a tres hijos, dos muy niños y otro con 17 años de tuberculosis cuando yo estaba en prisión», comentaba en su sencilla vivienda de Villanueva de Córdoba, donde vivía sola desde hacía muchos años. Su esposo había sido abatido a comienzos de 1944 en un enfrentamiento con la Guardia Civil a la puerta de un cortijo donde la cuadrilla se acercó a buscar comida. Eso fue poco antes de que ella fuera apresada, junto a su hermano Alfonso, en otra desafortunada tarde.

Manuela fue detenida a la entrada de otro cortijo que acababan de asaltar para robar. Cuando se dieron cuenta de que un buen número de agentes les habían rodeado, no tuvieron más remedio que entregarse. Ella y sus compinches fueron juzgados por lo militar en su sede del Paseo del Prado y condenados a muerte. Alfonso fue fusilado en Carabanchel, pero ella tuvo mejor suerte: su pena fue conmutada por 30 años de prisión sin derecho a reducción de condena. Sin embargo, un indulto le concedió la libertad el 5 de agosto de 1961, 17 años después de aquel día que decidió huir al monte.

Origen: El trágico relato de Manuela ‘La Parrillera’: la maquis que burló a la muerte en el monte huyendo de Franco – Archivo ABC

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