Experiencias cercanas a la muerte, 30 años de investigación: conocer lo invisible a través de sus efectos (Parte II)

Este artículo es la segunda parte de cinco artículos sobre experiencias cercanas a la muerte.

Este artículo es la segunda parte de cinco artículos sobre experiencias cercanas a la muerte. Puede leer la primera parte en: Experiencias cercanas a la muerte: 30 años de investigación

DURHAM, EE.UU. – Sucedió en 1993. Mientras Kathleen Elmore conducía por una intersección, de pronto un camión apareció ante ella desde el lado izquierdo. “Eso no me parece bien”, pensó.

No me dolió el morir“, dijo, Elmore, cuando en el presente año, ella relataba su experiencia ante la conferencia de la Asociación Internacional de Estudios Cercanos a la Muerte (AIECM).

“Todo aquel inmenso impacto, enormemente lo sentí como si alguien se hubiera inclinado sobre mí, en el hombro, y me fui directamente hacia el cielo”.

Elmore dijo que su conciencia se había ido, 50 a 60 pies por encima, dentro de una hermosa luz blanca, donde ella sentía un “amor increíble” y la música que se escuchaba, también era hermosa. Allí conoció a tres seres que estaban “más allá de los ángeles”, quienes habían ayudado a planear su vida antes de que naciera. Ella tuvo una conversación con ellos mientras veía a las personas que la rescataban allá abajo. Después de volver a la vida, ella tenía la capacidad de ver la energía que brotaba alrededor de la Tierra y la conciencia colectiva de la gente, comentó.

Los sucesos que experimentan las personas cuando están clínicamente muertas o cercanos a la muerte clínica se asemejan a las Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM), y han sido presentados en el libro “La vida después de la vida”, en 1975 por Raymond Moody, doctor en filosofía y psicología.

El libro ha atraído académicos a estudiar el fenómeno, y ha conducido a la fundación de Asociación Internacional de Estudios Cercanos a la Muerte (AIECM), creada en 1981, el cual busca facilitar la investigación sobre las experiencias cercanas de la muerte. Los días 2 y 4 de Septiembre los investigadores, y experimentadores Cercanos a la Muerte (ErsCM)  se reunieron en Durham, Carolina del Norte, para compartir sus experiencias y hallazgos en los últimos 30 años.

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En la Parte 1 de esta serie, hemos mencionado que Eben Alexander, neurocirujano, tuvo una ECM, cuando su cerebro estaba dañado por la meningitis bacteriana aguda; por otro lado el Dr. Bruce Greyson, director de la División de Estudios de Percepción de la Universidad de Virginia, informó que el funcionamiento mental de los ErsCM es, en la mayoría de los casos, mejor durante la ECM que lo habitual, y que todavía pueden recordar sus ECM, con mucha precisión 20 años después del evento.

En esta parte, nos fijaremos en la validez de las ECM a través de los efectos secundarios que se dan en los ErsCM.

Estudio de secuelas

Durante su intervención en la conferencia del AIECM, Greyson mencionó que algunos “pseudo-escépticos”, como él llama a los científicos no abiertos a los descubrimientos de las ECM, creen que el fenómeno de las ECM no es algo que puede ser estudiado científicamente porque las ECM no son algo material, y no se pueden medir.

Greyson argumentó que ha habido una gran cantidad de estudios realizados sobre las emociones, aunque, se conoce que no son de existencia material.

¿El amor y el miedo son materiales?”, se pregunta. “Ciertamente hay una gran cantidad de investigación científica sobre estas cosas. No podemos verlos, pero sí podemos medir los efectos secundarios científicamente”.

En los estudios científicos, hay muchas cosas que podemos medir indirectamente. Por ejemplo, el estudio físico sobre la existencia de la materia oscura no es a través de la observación directa sino a través de medios indirectos, tales como el cálculo de la diferencia de masa de un cuerpo cósmico estimándose de diferentes maneras.

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En 2011, la NASA anunció que su misión Kepler había confirmado la existencia de un planeta invisible, Kepler-19c, mediante la observación del ciclo de la órbita de un planeta cercano, Kepler-19b, que es visto por la influencia de una fuerza gravitacional desconocida.

El equipo de Kepler también publicó un artículo en la revista Science el 16 de septiembre de ese año sobre el descubrimiento del planeta Kepler-16b que está en la órbita de dos soles de poca masa. El descubrimiento fue realizado a partir de los eclipses, algunos de los cuales se debieron a los dos soles ocultando uno al otro.

Usando la cámara de burbujas como una analogía, Greyson argumentó que las ECM pueden ser estudiadas científicamente. Una cámara de burbujas es un recipiente en el que las partículas subatómicas se hacen pasar a través de un líquido, dejando una estela de burbujas en sus pistas. Las partículas son muy pequeñas y se mueven a una velocidad demasiado rápida para que podamos observarlas, pero al ver las burbujas que se forman alrededor de sus pistas, podemos aprender acerca de ellos. Del mismo modo, dice Greyson, podemos aprender acerca de las ECM y de sus efectos secundarios.

Para los científicos verdaderos, la autoridad última es la experiencia, no la teoría, dice él.

Para empezar, algunos pueden pensar que los ErsCM deben ser religiosos, y sus experiencias podrían ser consecuencia de su imaginación. Sin embargo, hay ErsCM que no eran religiosos antes de que se diesen las ECM; Greyson ha encontrado que una de las secuelas de las ECM es que había una pobre religiosidad. Curiosamente, los ErsCM también suelen tener una mayor espiritualidad después de sus ECM.

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Otra cosa que Greyson ha encontrado en su investigación es que, contrariamente a lo que la mayoría esperaría, los ErsCM son más proclives a utilizar el pensamiento lógico después de la ECM que antes de su ECM.

Aparte de los cambios psicológicos, los efectos secundarios de carácter electromagnéticos son ampliamente divulgados. Cuando algunos ErsCM usan relojes de pulsera, las pilas se agotan rápidamente, o los relojes se mueven en el tiempo más rápidos o más lentos de lo normal. Ante algunos ErsCM las bombillas se apagan, o los televisores y radios pueden cambiar de emisora cuando pasan por delante de ellos. Greyson mencionó que un ErsCM no puede ser detectado por las puertas automáticas.

Jane Katra, doctora en Salud Pública, quien también habló en la conferencia, dijo que se volvió sensible a las vibraciones y campos electromagnéticos después de su ECM, y que era difícil para ella adaptarse a vivir en casa de sus padres porque era capaz de escuchar cosas de diferentes habitaciones.

Estos efectos secundarios de las ECM hacen difícil que alguien pueda negar a las ECM como experiencias reales, debido a que son meras alucinaciones o estar cerca de la muerte no traería tales efectos.

Los Drs. Greyson y Mitchell Liester han comenzado un estudio sobre los efectos secundarios electromagnéticos de las ECM. Tras la recopilación de datos de un cuestionario se llevará a cabo estudios de medición de los campos electromagnéticos y los efectos en los relojes de los ErsCM .

En el próximo artículo vamos a ver los casos en que las experiencias de las ECM son verificados.

Origen: Experiencias cercanas a la muerte, 30 años de investigación: conocer lo invisible a través de sus efectos (Parte II)

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