Halcones, el arma secreta de los nazis para hacer frente a las eficaces palomas aliadas en la IIGM

Gran Bretaña reconoció haber empleado unas 250.000 aves para transmitir órdenes o localizaciones de objetivos enemigos entre 1939 y 1945, a lo que Hitler respondió con otro «escuadrón» de pájaros

Fue una paloma quién informó a los ingleses de la derrota de Napoleón en la batalla de Waterloo de 1815. Un vuelo que le valió al animal el grado de teniente en las fuerzas armadas. Julio César envió palomas para comunicar al senado de Roma sus victorias allende las fronteras. Y fueron también usadas por Genghis Khan para orientar a las flotas del Imperio mongol que se perdían en el océano. Su efectividad era tal –podían volar a 100 kilómetros por hora– que ni los avances tecnológicos del siglo XX las «jubilaron» en sus misiones durante la Primera y Segunda Guerra Mundial.

Durante estos dos conflictos se convirtieron en un canal de comunicación alternativo a la radio y el telégrafo, con el cual solventaban el riesgo de que los mensajes fueran interceptados por el enemigo. En 1939, el Ejército de Estados Unidos creó un Centro de Crianza y Entrenamiento de Palomas Mensajeras en Fort Monmouth (Nueva Jersey), donde llegaron a albergar hasta 54.000 aves que fueron desplegadas por varios frentes del conflicto. Al frente de las instalaciones y operaciones se encontraba el Servicio de Veterinarios, que a su vez pertenecía al Cuerpo de Señales. En 1942, dichas instalaciones fueron trasladadas a Fort Crowder, en Misuri, donde permanecieron hasta después del desembarco en Normandía en que regresaron a Fort Monmouth.

Los servicios de Inteligencia británicos fueron aún más importantes en este terreno, hasta el punto de que para los nazis se convirtió en un auténtico problema que tuvieron que contrarrestar con halcones entrenados para matar a las palomas en pleno vuelo. Se dice que, durante la Segunda Guerra Mundial, sobre los cielos de Europa tuvieron lugar dos batallas. La primera fue librada por los aviones aliados contra la Luftwaffe alemana. Y la segunda, muchos menos conocida, la protagonizada por estas palomas contra los halcones del Tercer Reich para cortar este canal de comunicación que tantos estragos le había provocado en momentos importantes del conflicto. Esta fue conocida como «la guerra de los pájaros».

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250.000 palomas

Gran Bretaña reconoció haber empleado unas 250.000 palomas mensajeras para transmitir órdenes o localizaciones de objetivos enemigos entre 1939 y 1945. Los restos de una de ellas aparecieron en una chimenea de una casa de Surrey (Inglaterra) en la que se estaban haciendo reformas en 2012. Aún conservaba anudado a su pata un pequeño tubo con un mensaje cifrado que decía: «Golpear a los pánzer de Jerry, aquí. Tropas, carros armados, baterías ingenieros, aquí». Se calcula que durante el Desembarco de Normandía enviaron a unas 7.000 para informar a sus tropas de los movimientos. En ABC ya contamos la historia del soldado inglés Norman Pooley y el misterioso mensaje que mandó mediante una de estas aves el Día D, mientras descendía en paracaídas sobre la península de Cherburgo. «La suya fue la única paloma que llegó viva a la sede del SAS (servicio especial aéreo inglés), pero nunca nos dijo cual era el contenido del mensaje. Jamás le gustó hablar de su participación en la guerra», explicaba su hija a «The Telegraph» en 2015, tras el fallecimiento de su padre a los 94 años.

La paloma mensajera más famosa de la guerra fue, posiblemente, Mary, que recibió en 1945 la medalla Dickin que los británicos habían creado dos años antes para condecorar a los animales que habían terminado con éxito misiones capitales para el devenir del conflicto. Era algo así como el equivalente de la Cruz Victoria que se le entrega a los militares que forman parte de las Fuerzas Armadas de la Commonwealth, pero para perros, gatos, caballos y aves. En el caso de Mary, fue condecorada por trasladar un mensaje desde un punto de Alemania arrebatada a los nazis por parte de los aliados hasta la ciudad británica de Exeter.

Llegó a su destino, pero lo hizo con tres perdigones en el cuerpo y un ala medio arrancada debido al ataque con sus garras de uno de estos halcones que el Ejército alemán habían entrenado para matar a las peligrosas mensajeras. Este no fue más que uno de los ejemplos de este peculiar enfrentamiento que, en algunos casos, evitó la muerte de miles de soldados. Ese fue el caso de William of Orante, la paloma que más vidas salvó. Durante la operación aliada de Market Garden –que consistía en capturar una serie de puentes sobre los principales ríos de Holanda en 1944– unos 2.000 soldados del 9º batallón de paracaidistas quedaron aislados en Arnhem sin tan siquiera un equipo de radio. El pájaro consiguió hacerles llegar el mensaje de ayuda a sus mandos tras recorrer 420 kilómetros en solo cinco horas. Lo mismo ocurrió con G.I. Joe, que socorrió a mil soldados británicos al informar de que dos ejércitos aliados estaban a punto de autoexterminarse en el sur de Italia. Y con Winkie, que voló 193 kilómetros para señalar el lugar exacto en el que había aterrizado de emergencia un bombardeo aliado en medio del mar.

Los nazis no se lo podían ni creer. Cuando se dieron cuenta de que laResistencia francesa también utilizaba a las palomas para enviar mensajes a Londres, las cuales esquivaban sin problema a los stukas alemanes en el aire, desde Berlín se dio la orden a sus guarniciones ubicadas en la costa francesa de abatir a todo pájaro que vieran dirigirse hacia el mar en dirección a Gran Bretaña. Los soldados, sin embargo, no demostraron demasiada puntería y la medida rápidamente se reveló como ineficaz. Fue ahí cuando optaron por combatirlas con halcones entrenados para ello.

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Halcones persiguiendo palomas

Desde entonces, no fue extraño ver a los halcones nazis persiguiendo a las palomas británicas, muchas de las cuales no llegaban a su destino. En ocasiones, los aliados mandaban más de una paloma con el mismo mensaje por si alguna era víctima de las garras del «enemigo». Cada una de estas volaba provista de su pequeño kit que incluía un tubo para transportar el mensaje, hojas de papel muy fino y un lápiz especial. Todo esto iba acompañado de instrucciones detalladas sobre cómo escribir un informe en francés u holandés para que fueran enviadas de vuelta con la información pertinente. En una ocasión, una paloma trajo un informe escrito usando una lente de aumento industrial que contenía miles de palabras y 14 mapas realizados a mano. Un tesoro suficiente como para asestar varios golpes al enemigo o evitar ser víctima de ellos.

Entre los ingleses pronto corrió la noticia de que el número de halcones adiestrados y echados a volar por los nazis era lo suficientemente grande como para acabar con cualquier intento de comunicación a través del Canal de la Mancha. Se calcula que de las 16.000 palomas que se lanzaron sobre Francia, solo regresaron a Gran Bretaña con información unas 1.800. Así que para contrarrestar a las aves rapaces germanas, el servicio secreto británico ( MI5) creó una unidad dirigida por un coronel campeón de tiro con la orden de recorrer la costa del Sur de Inglaterra matando a todos los halcones que vieran volando.

El plan contra los halcones de Hitler pronto se mostró más complicado de lo que pensaban, porque además interceptaron a cientos de palomas enviadas por espías alemanes desde Inglaterra, para mandar información falsa a los aliados. Estas aves iban en cajas que contenían un paquete de cigarrillos ingleses, para hacerlas pasar por auténticas, y una nota en la que se informaba de que la liberación de Francia llegaría pronto. La red de agentes del General Charles de Gaulle tuvo que avisar del engaño y «aconsejar a su gente que se fumen los cigarrillos y se coman las palomas», según dijo en broma uno de los espías galos. A continuación se creó otra unidad con aves rapaces británicas entrenadas para cazar, en este caso, a las palomas y al «escuadrón» de halcones del enemigo.

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A medida que se acababa la guerra, las palomas y los halcones fueron dejando de lado su peculiar enfrentamiento en las nubes. El programa de Gran Bretañas se le conoció como «Confidential Pigeon Service» (Servicio Confidencial de Palomas) fue dejándose de utilizar. No hay datos de halcones condecorados por parte de los nazis. En los que respecta a los aliados, hasta 32 palomas recibieron la medalla Dickin. Algunas de las supervivientes vivieron unos cuantos años más, cuidadas como auténticas reinas.

Origen: Halcones, el arma secreta de los nazis para hacer frente a las eficaces palomas aliadas en la IIGM

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