23 julio, 2024

El misterio de Amelia Earhart: las tres últimas pruebas que avalan el hallazgo de la aviadora

Amelia Earhart, sobre su avión, poco antes de su desaparición NYT
Amelia Earhart, sobre su avión, poco antes de su desaparición NYT

En la última década, son varias las investigaciones abiertas para demostrar que la intrépida aviadora estadounidense no murió cuando se perdió el contacto con su avión aquel 3 de julio de 1937, mientras intentaba dar la vuelta al mundo

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Cuando desapareció misteriosamente en pleno vuelo, Amelia Earhart era la aviadora más famosa del mundo. Había despegado el 2 de julio de 1937 junto a su copiloto Fred Noonan de un pequeño aeropuerto en Papúa Nueva Guinea. Su primera escala iba a ser la isla de Howland, un minúsculo pedazo de tierra en medio del océano Pacífico, en el que tenía pensado repostar antes de continuar su viaje. Cuando se acercaba, la famosa aventurera estadounidense solicitó ayuda al buque Itasca, con el objetivo de que este le informara por radio de la posición exacta de la isla para iniciar el aterrizaje. Sin embargo, el contacto, se perdió el día 3.

Joven, atractiva y valiente, Earhart fue la primera mujer que sobrevoló el Atlántico sin escalas, cinco años después que Lindbergh. Fue una de las pioneras de la aviación comercial en Estados Unidos. Impartió clases de ingeniería aeronáutica y creó la primera escuela de pilotaje para mujeres. Luchó por los derechos cívicos junto a Eleanor Roosevelt… y desapareció días antes de cumplir los 40 años, cuando intentaba dar la vuelta al mundo y batir el récord de circunnavegación.

La noticia de su desaparición y de los primeros días de búsqueda apareció en los principales periódicos del mundo. El 11 de julio, ABC se preguntaba: ‘¿Nuevas señales de Amelia Earhart?’. La noticia, firmada desde San Francisco, destacaba lo siguiente: «La estación de telegrafía sin hilos de la isla de Howland anuncia que el guardacostas Itasca ha recogido unas señales que proceden de la aviadora y que contienen nuevas indicaciones sobre la posición del avión. Parece encontrarse al noroeste de la isla».

Era la primera pista de esta historia que todavía permanece abierta. Cuatro días más tarde, sin embargo, este mismo periódico echaba por tierra toda esperanza: ‘Búsqueda infructuosa de la aviadora Amelia Earhart’, anunciaba el titular. El presidente Roosevelt había movilizado a seis buques y 66 aviones para localizar a Amelia Earhart, pero la búsqueda, que duró dos semanas, fue infructuosa. «Los sesenta aviones regresaron a bordo del portaaviones Lexington sin haber encontrado el menor vestigio. Parece estar fuera de dudas la trágica suerte de la aviadora desaparecida hace once días», añadía abc.

No obstante, la «suerte trágica» de Earhart no está del todo clara a día de hoy, porque cada cierto tiempo, en especial en los últimos años, aparecen nuevas pruebas que apuntan a que la intrépida aviadora norteamericana podría haber sobrevivido al supuesto accidente, aunque nunca se pudo confirmar. Como explica el historiador Martín Casariego en su último ensayo, ‘Cinco enigmas de la historia’ (Ladera Norte, 2024), «su misteriosa muerte, unida a su imagen y a sus logros como pionera de la aviación, agigantó su leyenda. Y su fama y su carisma convirtieron lo que podía haber sido una desaparición más en un enigma que todavía perdura hoy».

El fracaso de aquella primera búsqueda de los restos de los dos aviadores, de los objetos personales que llevaban con ellos o del mismo avión, un Lockheed Modelo 10-E Electra, unido a la falta de evidencias sobre el accidente, alentaron desde el principio las más diversas teorías y especulaciones. En 1940, de hecho, se localizaron restos en una isla que podrían ser de ella, pero estudios posteriores descartaron esta posibilidad. Otras hipótesis fueron totalmente descabelladas, como la de que habían sido abducidos por extraterrestres, pero algunas fueron más posibles. Sin embargo, como no se han encontrado pruebas concluyentes del accidente en Howland, otras teorías han tomado fuerza.

Última prueba: las profundidades

En enero de este año, un equipo de arqueólogos submarinos y expertos en robótica de la empresa de exploración oceánica Deep Sea Vision anunciaron un posible avance en la búsqueda de Earhart. Utilizando imágenes de sonar, una tecnología para mapear el fondo del Pacífico mediante ondas sonoras, el equipo detectó una anomalía a más de 16.000 pies (4.877 metros) de profundidad que se asemeja a un pequeño avión. Se cree que podría corresponder al modelo único de doble cola y tamaño del Lockheed 10-E Electra. «Este descubrimiento podría ser una pista crucial que ayudaría a cerrar el misterio», podía leerse em ABC.

Aunque la ubicación exacta de los restos se guardó en secreto, sí trascendió que las imágenes fueron captadas aproximadamente a 161 kilómetros de distancia de Howland, el lugar donde Earhart quería aterrizar. «Tenemos la oportunidad de cerrar una de las mejores historias estadounidenses», insistía el director ejecutivo de Deep Sea Vision, Tony Romeo, al dar a conocer el hallazgo. «Si podemos ayudar a cerrar esta historia y traer a Amelia a casa, estaremos encantados», añadía. Su equipo había buscado en más de 13.400 kilómetros cuadrados durante 100 días y llegó a la conclusión de que la aviadora aterrizó en el agua y de que su nave se acabó hundiendo por las corrientes.

En octubre de 2019, la CNN informó también de que se estaban realizando estudios de ADN para determinar si los huesos hallados en 1940, en Nikumaroro, eran o no de Earhart. Estos restos, como ya indicamos antes, no eran nuevos, pero ya fueron analizados ese año por el médico D. W. Hoodles, quien determinó que eran masculinos. En 2023, sin embargo, la situación cambió gracias a la tecnología actual, pues el investigador Richard Jantz, profesor emérito de Antropología de la Universidad de Tennessee, determinó que sí eran de una mujer y que, además, tenían las mismas medidas que la aviadora.

El experto usó varias técnicas cuantitativas modernas –incluyendo Fordisc, un programa de computadora para estimar el sexo, la ascendencia y la estatura de las mediciones esqueléticas– y desveló que Hoodless había establecido de forma errónea el sexo de los restos. Su estudio se publicó en la revista ‘Forensic Anthropology’ y señaló que los huesos tenían, efectivamente, más similitud con Earhart que con el 99% de los individuos de la gran muestra de referencia que establecieron.

«La antropología forense no estaba bien desarrollada a principios del siglo XX. Hay muchos ejemplos de evaluaciones erróneas y podemos aceptar que Hoodless pudo haberlo hecho tan bien como la mayoría de los analistas de la época, pero eso no significa que su análisis fuese correcto […]. Hasta que se presente otra evidencia definitiva de que los restos no son los de Earhart, el argumento más convincente es que sí son de ella», declaró.

Tercera prueba: la fotografía

En julio de 2017, una fotografía encontrada en los Archivos Nacionales de Estados Unidos trajo otra hipótesis diferente, al dar indicios de que Amelia podría haber sobrevivido después de que su avión se estrellara en el Pacífico. Según informó la NBC, la imagen respaldó la teoría de varios investigadores, según los cuales la piloto no falleció en el mar, sino que fue «capturada o detenida» por las autoridades japonesas y trasladada a las islas Marianas. En ella se puede ver a una mujer con el pelo corto, rasgo distintivo de la aviadora, vestida con pantalones y sentada de espaldas en un muelle de las islas Marshall, cerca de un hombre muy parecido a su copiloto, Fred Noonan.

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Los expertos consideraron que la fotografía mostraba al barco japonés llamado Koshu, mientras remolcaba un objeto que podría tener la misma longitud que el avión de Earhart y que, además, había sido tomada por un espía estadounidense destinado a informar de las actividades militares de Japón en el Pacífico. «Creemos que el Koshu la llevó de las islas Marshall a las islas Marianas y que allí murió, cuando se encontraba bajo custodia de los nipones», comentó la NBC. Por su parte, las autoridades japonesas han asegurado que «no tienen constancia» de que la aviadora estuviera allí.

Origen: El misterio de Amelia Earhart: las tres últimas pruebas que avalan el hallazgo de la aviadora

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